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LA PRUEBA DEL MALVAVISCO

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"El reino de los cielos será también como un hombre que, al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes” (Mat. 25:14, NVI).

Los sábados de este mes veremos un poco más que nos corresponde como mayordomos de nuestros talentos.

Por alguna razón, siempre he relacionado esta parábola con un experimento que se hizo hace unos años en un grupo selecto de niños.

A cada uno se le ofrecía un malvavisco y se le decía que podía comerlo o esperar un poco y luego recibir dos. Si se comía el primero, entonces no recibiría nada.

Si bien el experimento tenía la intención de medir el dominio propio y ver sus consecuencias a largo plazo, lo relaciono con la parábola de los talentos porque este experimento nos habla mucho acerca del éxito de una persona.

Se comprobó que los niños que habían soportado la espera desarrollaban una herramienta esencial para el crecimiento: lograban postergar la gratificación instantánea en busca de algo mejor, y eso los hacía más competentes. Muchos años después se demostró que sus resultados escolares, además de su manejo del estrés y sus habilidades sociales, eran mejores que las de los niños que habían sucumbido a la tentación de comer el primer malvavisco. Incluso los estudios de imágenes que se hicieron en su cerebro demostraron que había diferencias estructurales, con una corteza prefrontal más activa en quienes habían esperado.

¿Qué tiene que ver esto con los talentos?

Bueno, alguien que cuida el talento que se le da, recibirá más; es alguien que tiene visión a futuro, con toda la amplitud mental que eso implica. Al decir "cuidar" no me refiero a ocultar y guardar celosamente, sino a reconocerlo como tal y darle el lugar que ocupa... siempre con una visión a futuro.

Es decir, si reconocemos que tenemos un talento y lo usamos, pero sin tener en cuenta que puede ser usado por Dios, con influencia para la eternidad, entonces igualmente estamos cayendo en la gratificación inmediata del malvavisco.

Por otro lado, quizás aún no sabes cuál es ese talento o esos talentos que te definen y te hacen más útil en el servicio a Dios.

Hoy es un buen día para consultar a las personas que te quieren y conocen para que te ayuden a descubrirlo. Pero, sobre todo, es un buen día para hablar de esto con Dios, para que te muestre cómo puedes servirlo mejor como fiel mayordomo.

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