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¿Qué es el Gran Chasco?

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“Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre”. Hebreos 8:1, 2.

Subraya la respuesta correcta

a. La decepción de los milleritas.

b. La entrada de Jesús como sacerdote en el lugar santísimo.

C. Las dos respuestas anteriores son correctas.

¿Alguna vez has esperado con ansia que llegara algún familiar a casa o un amigo al que hace tiempo que no ves? ¿Te imaginas que ese día llegara y nadie apareciera? Eso fue exactamente lo que les pasó a los milleritas.

William Miller y sus seguidores, los milleritas, habían estado anunciando durante más de veinte años que Jesús iba a regresar a la tierra en un fecha determinada: el 22 de octubre de 1844, pero Jesús no apareció, ni se acabó el mundo.

Muchos niños habían dejado de ir a la escuela, sus padres habían vendido todo lo que tenían para anunciar el regreso de Jesús, pero esperaron hasta la medianoche y nada sucedió. Por eso, los milleritas se quedaron tristes, chasqueados, decepcionados y llorando sin parar. A ese momento se le llama el Gran Chasco. ¿Qué había pasado? ¿Se habían equivocado de fecha?

Jesús dijo que «nadie sabe el día ni la hora de su venida, solo su Padre que está en los cielos», de modo que se equivocaron al decir que en esa fecha ocurriría la segunda venida de Jesús. Después de ese Gran Chasco, algunos siguieron poniendo fechas, y solo consiguieron más chascos. Pero otros, siguieron estudiando la Biblia y se dieron cuenta de que sí había sucedido algo en esa fecha, aunque no era la venida de Jesús.

¿Qué ocurrió el 22 de octubre de 1844? Jesús no vino a la tierra, sino que entró en el lugar santísimo del santuario que hay en el cielo, para cumplir con su misión sacerdotal, es decir, para interceder por ti y por aquellos que creen en él ante su Padre celestial en el juicio que comenzó en el cielo, en 1844. De modo que si cometes algún error y luego te arrepientes y pides perdón, Jesús paga por tu culpa y es como si tú nunca hubieras cometido ese error.

Escribe en tu Diario de Oración una oración de gratitud a Jesús por su labor como sacerdote en el santuario celestial.

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