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Al servicio de Dios

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«Después del cuervo, Noé soltó una paloma para ver si la tierra ya estaba seca». Génesis 8:8.

Hoy conoceremos al cuervo y a la paloma. Ambos son aves extraordinarias con alas muy fuertes. El cuervo come casi de todo y puede volar por mucho tiempo sin tener que descansar; además le gustan los lugares altos, por eso hace sus nidos en los árboles y las montañas. Por el contrario, aunque las palomas también tienen alas muy fuertes, prefieren estar más cerca del suelo y alimentarse de plantas.

Después de haber estado en el arca durante muchos días, Noé y su familia querían saber si la tierra estaba seca, así que

Noé envió un cuervo. El cuervo salió y, como tenía alas

fuertes, pudo volar por mucho tiempo, pero no encontró dónde posarse, así que regresó. Noé esperó unos cuantos días y entonces mandó una hermosa paloma blanca, pero ella también regresó. Después Noé volvió a enviar a la paloma y ella regresó con una ramita en el pico. Entonces Noé y su familia se alegraron porque la tierra estaba seca y tenía árboles.

Dios es maravilloso, él creó las aves y sabía que el cuervo y la paloma iban a necesitar alas fuertes para cumplir una tarea especial y por eso se las dio. Eso es un don. Dios también te ha dado dones especiales a ti, para que cumplas una misión, así que un día podrás usarlos para ayudar a otros, como lo hicieron el cuervo y la paloma.

Palabra que aprendimos hoy: Don.

Oración: Jesús, ayúdame a descubrir cuál es mi don especial y a usarlo para ayudar a otros.

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