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«Sara entonces dijo: "¡Dios me ha hecho reír, y todo el que lo sepa se reirá conmigo!"». Génesis 21:6, TLA

A todos nos gusta reír porque la risa indica que estamos alegres. Además, con la risa puedes hacer felices a otros, porque se contagia, es decir, que si otros te ven reír también lo harán. Hay un animal famoso por su risa, ¿sabes cómo se llama? Es la hiena. Las hienas hacen un sonido idéntico al de la risa, aunque no siempre lo hacen cuando están felices, también se ríen cuando están nerviosas. Y es muy común que, si una inicia a hacer ese sonido, parecido a la risa, las demás también lo hagan.

Un día, Dios visitó a Abraham y le prometió que tendría un hijo. Sara, que escuchó el mensaje de los ángeles, se comenzó a reír, porque pensó que tanto ella como su esposo Abraham eran muy viejos para poder tener hijos. Pero Dios todo lo puede, así que Abraham y Sara tuvieron un bello bebé. ¿Sabes qué nombre le dieron al bebé? Lo llamaron «Isaac». Ese nombre significa «aquel que hará reír». El cumplimiento de la promesa de Dios trajo risa y alegría a Abraham y Sara cuando eran ya ancianos. Cuando tú naciste, tu papi y tu mami también rieron mucho porque un bebito había llegado para alegrar la familia.

Tú también puedes reír, porque Dios cumplirá lo que te ha prometido: te hará feliz y te llevará a vivir con él. Así que comparte esta buena noticia con tus amigos.

Oración: Amado Jesús, ayúdame a reír y a compartir mi alegría con los demás.

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