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Perseverantes como las tortugas

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«Pero el que persevere hasta el fin, este será salvo». Mateo 24:13, RV95

¿Sabías que las tortugas pueden vivir hasta cien años? ¡Qué número tan grande! Hay muchos tipos de tortugas, algunas viven en la tierra y otras en el mar o en los ríos. Pero lo que más me llama la atención de este animal es su perseverancia. Las tortugas se mueven muy despacio pero no se detienen. Si quieren entrar en el mar, caminan sin parar hasta que llegan al agua, venciendo todo tipo de obstáculos.

¿Habías escuchado alguna vez la palabra perseverancia? Es una palabra larga y parece complicada, pero no lo es.

Para explicarte el significado de esta palabra vamos a jugar a las escondidas. De hecho, las tortugas se esconden en su caparazón cuan do quieren dormir o cuando hay peligro cerca. ¿Sabes cómo se juega a las escondidas? Para que entiendas mejor, mami o papi se esconderán y tú tienes que encontrarlos. ¿Listo? Busca a ver dónde se escondieron (permita que el niño busque en varios lugares hasta que lo encuentre). ¡Muy bien! Ahora dime: ¿Tuviste que buscar mucho? Sí, pero al final los encontraste. Eso es perseverar, es tratar y tratar hasta que consigues lo que estás intentando lograr.

Si intentas las cosas varias veces hasta que lo logras entonces eres perseverante como la tortuga. La perseverancia es una buena cualidad, y Jesús quiere que la practiques. Jesús prometió que el que persevere, el que lo intente, hasta el fin, vivirá en el cielo con él. Sé que quieres vivir en el cielo con él, así que debes ser perseverante y lo lograrás.

Oración: Mi Jesús, enséñame a ser perseverante, para vivir contigo para siempre. Amén.

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