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Aprendiendo de las nutrias

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«Y Jesús seguía creciendo en sabiduría y estatura, y gozaba del favor de Dios y de los hombres». Lucas 2:52

En el mundo animal, cuando nacen sus crías, sus papás les enseñan todo lo necesario para que tengan autonomía cuando crezcan. La palabra autonomía quiere decir poder hacer todo lo esencial sin la ayuda de nadie. Por ejemplo, si tienes cuatro años tus padres ya no tienen que darte la comida con el tenedor, ya puedes hacerlo tú solito porque ya sabes agarrar los cubiertos y llevártelos a la boca. Si tienes cinco años puedes ponerte la ropa solo. ¿Qué puedes hacer si tienes siete? Sí, poner la mesa y arreglar tu habitación, entre muchas otras cosas.

La autonomía les permite a las crías de los animales buscar sus alimentos, reconocer cuando hay peligro y defenderse de los que quieren hacerles daño. Por ejemplo, la mamá nutria enseña a sus hijos a nadar. Al principio, al bebé nutria no le gusta el agua y no quiere entrar en ella, pero su mamá lo empuja y lo lleva al agua con la boca y se sumerge con él. Después lo saca y repite el proceso varias veces hasta que el bebé nutria aprende a nadar. Con el tiempo llega a ser autónomo y logra nadar de lo más bien sin la ayuda de su madre. ¡Qué bonito!

Cuando Jesús era un niño como tú aprendió todo lo que sus padres le enseñaron y por eso pudo ser autónomo, es decir, hacer las cosas sin ayuda. Tú también puedes hacerlo, poco a poco.

Oración: Gracias, Señor bueno, por ayudarme a desarrollar la autonomía.

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