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El descanso del castor

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«El séptimo día terminó Dios lo que había hecho, y descanso». Génesis 2:2

Vamos a hacer unos ejercicios para estirar el cuerpo. Sube y baja las manos mientras vas saltando. Ahora baja las manos y toca las puntas de los pies. Estás cansado, ¿verdad? Pues vamos a descansar. ¡Qué rico! Descansar significa hacer una pausa para recuperar las fuerzas.

Hace unos días te hablé del castor. ¿Lo recuerdas? El castor es ese animalito que tiene un día especial. Hoy te quiero contar otras cualidades de él. El castor es muy trabajador, porque construye represas, es decir, coloca palos y ramas en los ríos para retener el agua, como si fuera un estanque, como en esa imagen que mamá te está mostrando.

Con sus fuertes dientes, el castor corta los árboles, luego los arrastra sobre el agua para construir la represa y su madriguera, o sea, su casa. Pero el castor no

trabaja todos los días, él tiene un día de descanso también. ¿Sabes cuál es? Sí, el castor descansa el sábado al igual que tú. Esto lo dice Larren Cole, quien hizo un documental que se llama «Los castores del séptimo día». ¡Qué maravilla! Dios descansó el sábado, aunque él no se cansa. Lo hizo para que tú puedas hacerlo. Descansar te permite recuperar energía. Tu cuerpo descansa mientras duermes y también cuando tomas la siesta.

Oración: Querido Dios, gracias por el descanso que nos das.

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