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Velocidad para el bien

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«¡Tú me das fuerzas para correr con la velocidad de un venado!». 2 Samuel 22:34, TLA

¿Te gusta correr? Correr es muy divertido y te permite llegar en poco tiempo de un lugar a otro. El tiempo que tardas en llegar de un lugar a otro se llama velocidad. Cuando vas en un automóvil, puedes llegar en poco tiempo a lugares lejanos a los que tardarías más si vas caminando, esto es porque el automóvil lo hace a mayor velocidad.

¿Sabes qué animal de nuestro zoológico es muy veloz? El guepardo. Este es un felino, igual que el gato, pero más grande, y puede recorrer cien metros en apenas unos segundos. Él persigue a animales que también son veloces, como el venado, que huye para no ser atrapado.

Si ves un vídeo de una competencia entre atletas, puedes darte cuenta de lo veloz que puede ser un corredor, (puede mostrarle un vídeo de una carrera al niño). Dios le ha dado la habilidad de correr, así como al guepardo y al venado.

¿Conoces a José, el hijo de Jacob? Un día salió corriendo para no hacer algo malo. Así como José, debes ser veloz en decir «no» cuando te pidan hacer una mala acción que pueda entristecer a Jesús. Así que la velocidad no sirve solo para correr muy rápido, sino también para huir del mal, con la ayuda de Jesús.

Palabra que aprendimos hoy: Velocidad.

Oración: Querido Jesús, ayúdame a correr como el venado y el guepardo, cuando sea tentado a hacer una mala acción.

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