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¡El que la hace la paga! Con Laura Pozo — 1a parte

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«Entonces Judá le dijo a su nuera Tamar: "Quédate viuda en la casa de tu padre, hasta que mi hijo Sela sea mayor de edad" En realidad, Judá pensaba que también Sela podría morir como sus hermanos. Así Tamar se fue a vivir a la casa de su padre». Gén. 38: 11

Una mano entra a cámara (contando con los dedos): «¿Listos? Comenzamos en 5, 4, 3, 2, 1...».

Laura: ¡Bienvenidos a «Pagado»! El tema de hoy es: «Mujeres que matan a sus maridos». Llamemos a nuestro primer invitado. Él proviene de algún lugar de la tierra bíblica. Conozcamos a... ¡Judá!

Judá: ¡Hola, Laura!

Laura: Judá, estás en este programa para confrontar a alguien. ¿Quién es esa persona?

Judá: Se trata de Tamar, mi nuera. Laura: Muy bien Judá, cuéntanos tu historia.

Judá: Bueno, yo soy un buen padre. Tuve tres de los mejores hijos que cualquiera pudiera desear. Y ya sabes cuán especial puede llegar a ser la relación de un padre con sus hijos. Ellos son mi orgullo y alegría. El producto de mi virilidad (fanfarronea y continúa). El hecho es que, cada día estaban más grandes, así que decidí que era hora de que Er, mi hijo mayor, se casara. Entonces, conozco a esta chica Tamar, y lo siguiente que ocurre es que mi hijo muere. Bueno, aunque me pareció todo un poco sospechoso, decido darle otra oportunidad. Como soy un buen tipo, le doy a mi segundo hijo Onán. ¿A que no sabes qué ocurrió? Que Onán también murió. Sé lo difícil que puede resultar la vida para una viuda, sin hijos que la apoyen o le den un sentido de identidad. Soy un hombre sensible. ¿Y cómo me paga ella? Matando a mis hijos. Entonces, luego tiene el descaro de preguntarme por mi tercer hijo. ¿Será que piensa que estoy loco? Adivina lo que hizo, Laura, adivina. 6 Laura: ¿Qué hizo? Cuéntanos.

Judá: La muy descarada se quedó embarazada. No le importa avergonzarme a mí ni a la familia en absoluto. Se merece todo lo que pueda pasarle. Sinceramente, se merece que le caiga todo el peso de la ley. ¡La pena de muerte si es posible!

Laura: Bueno, llamemos ahora a esa malévola mujer. ¡Que entre Tamar! (La multitud la abuchea). Ahora, Tamar, ¿qué tienes que decir en tu defensa? La acusación de Judá en tu contra es muy grave.

Continuará...

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