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¿Es realmente importante la reverencia? – 1ª parte

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«Respeten mis sábados. Guarden reverencia por mi santuario. Yo soy el Señor». Lev. 19:30

Cuando cumplí diez años, me uní al Club de Conquistadores. Al poco tiempo, ya estaba experimentando la emoción de acampar durante una excursión a Alaska. No voy a mentirte diciéndote que fui el Conquistador del año, Nunca fui exactamente la persona a la que acudir a la hora de armar una carpa, pero di lo mejor de mí, aunque no entendiera del todo el significado del «Voto» y la «Ley» del Conquistador.

El Voto y la Ley de los Conquistadores parecen señalar a todo lo que necesitamos saber y hacer para ser buenos cristianos: «Por la gracia de Dios, seré puro, bondadoso y leal. Guardaré la Ley del Conquistador, seré siervo de Dios y amigo de la humanidad». «La Ley del Conquistador me manda: Observar la devoción matutina, cumplir con la parte que me toca, cuidar mi cuerpo, conservar una mirada franca, ser cortés y obediente, caminar con reverencia en la casa de Dios, conservar una canción en el corazón y trabajar para Dios».

¡Uf! A los directores de nuestros clubes les encantaba que los recitáramos frente a grandes grupos de personas. La explicación oficial de cada parte del Voto y la Ley es bastante clara, pero luego viene esa parte que dice: «Andar con reverencia en la casa de Dios», donde la explicación oficial dice: «En cualquier servicio devocional debo estar callado, ser cuidadoso y reverente».

Sí, sé lo que están tratando de lograr con eso, pero como dice el refrán: el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones. Esto me recuerda una escena de Jesús con los incuestionables campeones del buen comportamiento: los fariseos.

«Se acercaron a Jesús en el templo los ciegos y los cojos, y él los sano. Pero cuando los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley vieron los milagros que hacía, y oyeron que los niños gritaban en el templo: "¡Hosanna al Hijo de David!". Se enojaron y dijeron a Jesús: "¿Oyes lo que esos están diciendo?". Jesús les contestó: "Sí, lo oigo. Pero ¿no han leído ustedes la Escritura que habla de esto? Dice: 'Con los cantos de los pequeños, de los niñitos de pecho, has dispuesto tu alabanza""» (Mat. 21:14-16).

«Algunos fariseos que había entre la gente le dijeron: "Maestro, reprende a tus seguidores". Pero Jesús les contestó: "Les digo que, si estos se callan, las piedras gritarán"» (Luc. 19:39-40).

Seguiremos reflexionando sobre la reverencia en el día de mañana.

Continuará...

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