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La fórmula mágica — 1a parte

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«Ama a la sabiduría, no la abandones y ella te dará su protección». Prov. 4:6

La educación es la fórmula mágica. Cuanta más educación tenemos, más probabilidades hay de que tomemos mejores decisiones. Más probabilidades hay de que tengamos un matrimonio duradero. Diversos estudios a nivel mundial han demostrado algo particularmente sorprendente: cuanto más tiempo permanece una persona estudiando, más se alarga su tiempo de vida.

Veamos algunas estadísticas recientes tomadas entre mujeres estadounidenses menores de treinta años y que además son madres. El 62% de las mujeres que no se graduaron de secundaria, eran solteras. Por otra parte, apenas el 51% de las mujeres encuestadas, se había graduado de la secundaria. El 13% había cursado alguna carrera universitaria y solo el 4% de las mujeres que dieron a luz siendo solteras poseía una maestría o posgrado. Además, los que se gradúan de secundaria tienen 50% menos probabilidades de divorcio que los que abandonan los estudios.

Bill Belew señala: «Claramente, cuanta más educación formal tiene una persona, más probabilidades hay de que tenga hijos después de comprometerse a formar una familia [...] y no meramente por reproducirse».

Desafortunadamente, solo el 25% de los estadounidenses mayores de veinticinco años tienen un título universitario. Imagina la diferencia si pudiéramos duplicar o triplicar estas cifras. Las prisiones se convertirían en parques, la tasa de criminalidad caería drásticamente y millones de niños crecerían en hogares funcionales.

Cuanta más educación tiene una persona, más sabias son las decisiones que toma. Esto coincide con las estadísticas que aseguran que un adolescente cuyos padres se graduaron de la universidad tiene 50% menos probabilidades de participar en conductas de riesgo (como el consumo de drogas o la práctica de sexo inseguro) que un adolescente cuyos padres no se graduaron de la secundaria. Como ves, la educación formal cambia a la gente, y por lo tanto cambia sus patrones de conducta (como el sentido de la responsabilidad) para mejor.

Desafortunadamente, la educación superior no es siempre asequible y, si bien las tasas de educación universitaria han aumentado en las últimas décadas, también las tasas de familias que pueden costearla han disminuido. Además, muchas personas de bajos ingresos creen que no pueden darse el lujo de casarse, por lo que es mucho más probable que decidan vivir juntas.

¿Sabías que la educación formal puede aumentar la esperanza de vida? Esto lo veremos mañana.

Continuará...

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