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El negociante — 3a parte

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«Al ver tranquilas las olas, se alegraron, y Dios los llevó hasta el puerto deseado». Sal. 107:30

El viaje en mula de Jaime White hacia Colorado no fue fácil. Muchos de los adventistas estaban enfermos de malaria. Un hombre llamado James Cornell estaba tan enfermo, que algunos plantearon la posibilidad de abandonarlo. Cuando alguien le comentó a Cornell lo que habían decidido, este dijo en un ronco susurro: «Caven un hoyo y entiérrenme a un costado del camino». Pero luego de pensarlo mejor, todos decidieron continuar con él.

Elena G. de White y su asistente, Marian Davis, se encargaban de la comida. «No hubo ni un minuto de descanso para la pobre Marian», escribió luego Elena G. de White a su nuera Mary White. «Hemos trabajado como esclavas. Cocinamos en muchas ocasiones a mitad de la noche. A Marian le ha tocado hacerlo incluso durante toda la noche. [...] Desempacar y empacar, todo a prisa; cocinar, prepararlo todo, ese era nuestro día a día». Elena no solo cocinaba, sino que también tenía que encontrar la manera de estirar lo máximo posible los limitados suministros. Muy temprano en la mañana salía a recoger fresas y plantas silvestres.

Debido a los múltiples retrasos, Jaime White decidió enviar un mensaje a Battle Creek, diciéndoles a los dirigentes de la Iglesia que él y Elena no llegarían a Kansas a tiempo para predicar en el campestre. Pero cuando supo a través de la Review que Kansas había pospuesto el campestre una semana, pensó que podrían llegar a tiempo en esa nueva fecha. Cuando por fin llegaron a una línea de ferrocarril en Kansas, él y Elena tenían menos de una hora para descargar y tomar el tren. En Emporia contrataron a alguien que los ayudara y corrieron hacia el campamento.

Elena perdió en aquel viaje más de 5 kilos. «Estoy desgastada y siento que tengo como cien años-le escribió en su carta a Mary White - Este viaje casi me mata». Ese mismo día, Jaime también envió una carta a sus hijos informándoles de que su salud estaba en su mejor momento. Se sentía tan bien, que decidió predicar en más campestres de los que había planeado para ese año.

Dos días después de la llegada de los White, el resto del tren llegó al campamento y, cuando terminó la reunión, el tren continuó hacia Colorado, donde sus miembros encontraron trabajo, y su salud pronto mejoró debido al clima de montaña.

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