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Anna Knight – 1a parte

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«El que pide, recibe». Luc. 11:10

Anna montó su poni sobre las colinas de Misisipi, revólver en mano, para practicar tiro. Al poco tiempo ya podía dispararle a un nudo en un árbol desde 50 o 100 metros de distancia, y el poni sabía cuándo detenerse, girar o correr con tan solo una señal de su mano. Anna casi nunca tenía tiempo libre para hacer esto, pero cuando lo tenía, lo aprovechaba al máximo.

Muy dentro de sí, la joven Anna Knight anhelaba estudiar. Mediante una cuidadosa planificación, su madre, una esclava liberada, logró comprar 32 hectáreas de terreno. Su familia cultivaba alimentos para su consumo personal, y algodón para vender, pero nunca era suficiente para cubrir todas sus necesidades. Ana pasaba el día trabajando, desde arar el campo hasta cocinar; y se ofrecía a ayudar a las chicas blancas vecinas en sus labores si ellas le dejaban leer sus libros y le enseñaban algunas palabras.

Sus más preciadas posesiones eran un diccionario y un libro de lectura. Ella llevaba consigo sus libros cuando visitaba a sus vecinos y enseñaba a los niños a deletrear. Un día, sin embargo, un anuncio de una revista cambió su vida. El anuncio decía que, por diez centavos, la persona sería añadida a una lista para recibir libros y revistas gratis. Eso fue lo único que Anna necesitaba saber. Le tomó tiempo y esfuerzo, pero finalmente envió su moneda de diez centavos por aquellas muestras gratuitas. En una de ellas leyó una columna en la que los lectores podían hacer solicitudes.

Tratando de escribir lo mejor posible, Anna escribió: «¿Podrían por favor enviarme un buen material de lectura? Me gustaría compartirlo con otros niños de mi edad». Cuarenta personas respondieron, y le llegaron libros, folletos y cartas. Anna devoró el material en cada momento libre que tuvo. Pero entonces, una mujer adventista llamada Edith Embree, comenzó a enviarle ejemplares de Signs of the Times todas las semanas.

La mujer en California y la niña en Misisipi comenzaron a intercambiar cartas. Edith le enseñaba sobre la Biblia y el amor de Jesús. La mente de Anna se llenó de preguntas sobre la vida después de la muerte, el sábado, el juicio investigador, y Edith simplemente respondía: «Te estoy enviando un folleto sobre ese tema que te dirá todo lo que quieres saber. Si no entiendes, dímelo. Estaré encantada de ayudarte». -Estas lecturas han sido tomadas de Heartwarming stories of Adventist Pioneers, t. 2; y Anna Knight, Mississippi Girl

Continuará...

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