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¿Estás pensando en casarte? Piénsalo dos veces

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«El hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos llegan a ser como una sola persona». Gen. 2:24

¿Piensas casarte algún día? A continuación, algunos puntos para reflexionar. Diviértete. No te tomes la vida tan en serio, al punto de excluir de tu círculo a personas que podrían ser buenos amigos. ¿A qué ideales estás dispuesto a renunciar? ¿Qué cosas que valoras estarías dispuesto a dejar si tuvieras que hacerlo?

Si solo has salido o has tenido amistad con cierto tipo de persona, ¿estás dispuesto a expandirte con el interés de ampliar tu mundo?

Examínate (o pide ayuda a tus amigos), y descubre el tipo de personas con las que siempre sales. ¿Eres del tipo reparador, o ayudante? ¿Solo sales con personas que te necesitan? ¿Eliges a tus amigos por la misma razón?

¿Anhelas la emoción? ¿Te gusta vivir al límite? ¿Qué tiene de bueno esto? ¿Qué tiene de malo? ¿Solo sales con aquellos que aumentan esa sensación de peligro?

Toma tu tiempo para crecer primero. No te apresures a casarte cuando aún eres joven. Disfruta de las posibilidades y oportunidades de estar soltero. Los últimos años de adolescencia son perfectos para descubrir quién eres realmente y de qué se tratará tu vida. Los matrimonios celebrados en edades más avanzadas tienen muchas más probabilidades de tener éxito. Mientras tanto, conoce quién eres. Examínate a ti mismo. ¿Qué es lo que realmente quieres? ¿Qué es lo que te disgusta? No estamos hablando aquí de si te gusta el chocolate, sino de lo que realmente valoras.

Afronta tus propios problemas. Las relaciones íntimas hacen salir a flote todo lo que está sin resolver. Personas fabulosas pueden terminar actuando de manera inesperadamente hiriente debido a problemas que puede que hayan ignorado toda su vida. Si en tu vida hay problemas que sabes que debes resolver, busca la ayuda de un consejero capacitado.

Asegúrate de compartir la misma visión de Dios. Esto va más allá de cuestiones doctrinales, por significativas que sean. ¿Tú y tu futuro cónyuge tienen puntos de vista similares sobre el carácter de Dios? La manera en que vemos a Dios, como un Ser alegre, serio, comprensivo, exigente o enojado, influye en todo: desde nuestra carrera hasta nuestras relaciones personales y la crianza de los hijos. ¿Sigues a Dios por miedo o por amor y gratitud? Si estás considerando casarte con alguien cuya actitud hacia Dios y cuya percepción del carácter de Dios es radicalmente diferente a la tuya, piénsalo dos veces.

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