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Un tonto genial

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«Para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes, ha escogido a los que el mundo tiene por débiles». 1 Cor. 1:27

Un adolescente armado con piedras. Eso era todo lo que tenían. Las esperanzas casi extintas del pueblo elegido descansaban en un jovencito con una honda. En el olor a sudor del campo de batalla y ante guerreros vestidos con armaduras de metal, el jovencito se enfrentó a un gigante que se alzaba sobre él con burla y desprecio.

Tú ya sabes quién ganó. Una y otra vez parece que Dios se deleita en cambiar nuestra percepción del mundo, para hacernos ver que todo está bajo su control. Con su ayuda, los débiles son invencibles, los fuertes son vulnerables y los pobres son ricos. Dios se deleita en la justicia poética. Y se complace en usar pastores de ovejas o adolescentes inexpertos para llevar a cabo sus propósitos.

Esta clase de historias son las más alentadoras para mí. Verás, yo soy tan torpe, que me tropiezo con las rayas pintadas sobre el asfalto. Una vez me vestí de pollo para entretener a una clase de niños de preescolar, ¡y lo disfruté! Me he puesto un sombrero de bufón y unos pantalones de patinaje azules fosforescentes al mismo tiempo. Aún disfruto de los dibujos animados. Todavía quiero sacar el juguete cuando compro cereal. No soy perfecto; en realidad soy bastante tonto y mi esposa te lo puede confirmar. Incluso he ido en contra de la voluntad de Dios para mi vida, lo cual es el epitome de mi insensatez. Pero aun con todo ese lastre en mi repertorio, sigo adelante, preparándome para ser parte del plan de Dios.

Si alguna vez te has sentido ridículo o ridiculizado, anímate, Dios quiere usarte con propósitos elevados. ¿Siempre te eligen de último en la clase de gimnasia? ¡Genial! Jesús te quiere en su equipo, y tú serás el capitán. ¿Sientes que nunca has logrado encajar en ningún lugar? ¡Perfecto! El Espíritu Santo tiene una lección que enseñar, y tú serás la piedra angular.

Resulta que Dios no está interesado en los orgullosos; él quiere contar con los don nadies. Una vieja expresión yiddish, afirma: «Con Dios, hasta una escoba puede disparar». Mientras tengas la humildad de un siervo dispuesto, él te usará.

Dios no quiere tu interpretación de la perfección, ni quiere escuchar lo que este mundo cruel considera «sabio». Las peculiaridades que él nos da superan con creces nuestra propia sabiduría.

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