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Blanco, rojo y negro

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«¿Quién es digno de abrir el rollo y romper sus sellos?». Apoc. 5:2

Cuando Jesús toma el rollo, todos se postran en adoración: «Tú eres digno de tomar el rollo y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado; y derramando tu sangre redimiste para Dios gentes de toda raza, lengua, pueblo y nación. De ellos hiciste un reino, hiciste sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra» (Apoc. 5:9-10).

Hasta aquí todo va bien. Jesús es glorificado por haber salvado y redimido a la humanidad. Ahora viene el momento de la apertura de los sellos, que han tenido un protagonismo tan extraordinario en los últimos dos capítulos. ¿Serán «buenas noticias», comparables a la de la muerte y resurrección de Jesús? La respuesta es sí y no. Los siete sellos cubren el mismo período de tiempo profético que las cartas a las siete iglesias. Como explica Jacques Doukhan: «Narran la misma historia, pero con un énfasis diferente. En tanto que las siete cartas denunciaban las herejías de las iglesias, los siete sellos condenan su opresión, violencia y persecución» (Secrets of Revelation, p. 59).

Esta profecía de la historia de la iglesia no es bonita. Pero, aun así, nos invita, diciéndonos: «¡Ven!». Al abrirse el primer sello, vemos a un jinete sobre un caballo blanco, con una corona y un arco, galopando para conquistar. Un estudio cuidadoso revela que esta escena representa la difusión inicial del evangelio. Ahora que Jesús ha sido glorificado, se ha hecho realidad la promesa del Espíritu Santo (Juan 7:39). Este jinete victorioso del caballo blanco no es violento, porque la victoria se le ha dado», ha sido lograda mediante la persuasión pacífica del Espíritu Santo.

Pero después de los primeros tres siglos de cristianismo, los tiempos cambiaron. Cuando se rompe el segundo sello, el caballo que vemos no es blanco, sino rojo: el color de la sangre. La iglesia originalmente pacífica y humilde, cambió, y se volvió violenta y controladora. Adquirió poder político y ahora utiliza la fuerza política para lograr sus propósitos.

Un caballo negro emerge al abrirse el tercer sello. Y se escucha una voz que proclama: «Solamente un kilo de trigo por el salario de un día, y tres kilos de cebada por el salario de un día; pero no eches a perder el aceite ni el vino» (Apoc. 6:6). Las palabras profetizaban que, en la Edad Media, sobrevendría una hambruna espiritual, pero el «aceite y el vino», que simbolizan el Espíritu Santo y la salvación, aún estarían disponibles.

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