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CUANDO LOS ÁNGELES FUERON HUÉSPEDES

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No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Hebreos 13.2.

Abraham estaba sentado tranquilamente a la sombra en la puerta de su tienda cuando sus ojos capturaron el movimiento de tres viajeros que caminaban hacia él. Antes de llegar a su tienda, se detuvieron por un momento, vacilando, como si no estuvieran seguros de qué ruta tomar. Abraham se paró de un salto y corrió hacia ellos.

Señores”, dijo, “por favor, no vayan más lejos. Deténganse y descansen aquí por un ===". Mientras Abraham fue por agua para que se lavaran, Sara preparó la comida.

Durante la conversación de la cena, uno de los visitantes prometió que Sara tendría un bebé, aunque era anciana. Tal predicción fue una prueba convincente de que estos extraños sentados bajo el roble no eran hombres, sino visitantes celestiales con forma humana. Uno de ellos terminó siendo el mismo Jesús.

Después de la comida, Abraham siguió siendo amable y acompañó a sus tres vistas por una corta distancia mientras continuaban con su viaje. Los dos ángeles se adelantaron y dejaron que Abraham hablara en forma privada con su mejor Amigo. Fue ces cuando el Señor le dijo que se estaba dirigiendo a Sodoma para destruir la ciudad.

Abraham se acercó al Señor y preguntó: “No destruirías a las personas justas junto los malvados, ¿no es cierto? Si hubiera 50 personas justas allí abajo, ¿salvarías la  ciudad por ellos?” Jesús respondió que lo haría.

Abraham cobró ánimo; no era capaz de soportar el pensamiento de que su sobrino sus familia podrían perecer con la gente malvada de Sodoma. “¿Salvarías la ciudad por —a personas justas?” Jesús nuevamente dijo que lo haría. “¿Y por 40? ¿30? ¿2O?” Cada vez, Jesús respondió que lo haría.

 Abraham sacó algunas cuentas y decidió empujar un poco más la cuestión. Convencido de que la familia de Lot no tenía menos de diez integrantes, le preguntó a Jesús una vez más: “Señor, ¿salvarías a la ciudad por solo 10 personas justas?”

 Los ojos de Jesús empezaron a brillar y una sonrisa se dibujó en su rostro. Estaba contento de que Abraham estuviera tan preocupado por la salvación de Lot, incluso después de que Lot hubiera sido tan poco amable con él. “No la destruiré por esos 10”.

Piensa en lo que habría sucedido si Abraham no hubiese mostrado hospitalidad a esos tres viajeros extraños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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