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FUEGO SANTO

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Salió fuego de delante de Jehová […] viéndolo todo el pueblo, alabaron, y se postraron sobre sus rostros. Levítico 9:24.

Todos estaban en puntas de pie, mirando de cerca cada movimiento de Aarón y de sus hijos. Los jóvenes estaban vestidos con sus túnicas nuevas de una pieza, que llegaban casi hasta sus pies. Usaban cinturones anchos y blancos, cosidos juntos con hilo azul, púrpura y rojo. En sus cabezas usaban turbantes de lino blanco.

Ahora, si la gente prestaba atención a lo que los sacerdotes usaban, imagina su interés en la nueva vestimenta de Aarón, que representaba las vestiduras de Cristo, el gran Sumo Sacerdote! Usaba una túnica azul sobre la blanca, de la que colgaban campanas de oro y granadas de color. Sobre esta había una pieza más corta, sin mangas y multicolor, llamada efod, con dos piedras preciosas sobre los hombros bordados de oro. Sobre el efod estaba el pectoral con doce piedras preciosas insertadas en oro y con los nombres de las doce tribus inscritos allí. A cada lado había dos grandes piedras llamas Urim y Tumim, por medio de las cuales se podía saber la voluntad de Dios. Un halo de luz sobre la piedra de la derecha significaba sí, y una nube sobre la de la izquierda significaba no. Aarón usaba un turbante blanco en su cabeza, que estaba decorado en azul y tenía una plancha de oro que decía: “Santidad al Señor”.

Después de la Solemne ceremonia en la cual Aarón y Sus hijos fueron dedicados para su trabajo sagrado de ser ministros del Santuario, Moisés les dijo que esperaran siete días antes de comenzar. Fue un tiempo de preparación: de estudio, de oración y de ensayar todo.

El octavo día, Moisés llamó a su hermano y a sus sobrinos. Este era el día de prueba. Aarón tenía que llevar a cabo la ceremonia de sumo sacerdote. Todo estaba en silencio mientras ofrecía los sacrificios. Moisés miraba atentamente. Todo tenía que ser perfecto. Después de ofrecer varios sacrificios, Aarón levantó sus manos y bendijo al pueblo. Luego ambos, Moisés y Aarón, entraron en el nuevo Tabernáculo juntos. Mientras estaban adentro, Moisés probablemente le dio a Aarón alguna instrucción final sobre sus importantes deberes.

Cuando finalizaron allí adentro, los hermanos salieron para bendecir al pueblo. De pronto, la gloria del Señor apareció para que Moisés, Aarón, sus hijos y todo el pueblo a vieran. Dios había aceptado a Aarón como sumo sacerdote y, como aprobación final de todo lo que había hecho, envió un fuego santo del cielo que consumió el sacrificio.

 


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