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EL TRISTE CICLO

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Sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel. Josué 24:31

¡Que tremendo testimonio de liderazgo piadoso de este hombre Josué! Tenía 110 años cuando murió y, aunque no vivió tanto tiempo como Moisés, su vida fue un ejemplo de lo que puede lograr la completa confianza en el Señor.

Después de que Josué y los otros líderes de Israel murieron, el pueblo miró alrededor y hacia abajo en lugar de hacerlo hacia arriba y más allá. Ignorando la orden del Señor, se asentaron para vivir con los paganos que los rodeaban. Contemplaron el degradado modo de vida de los adoradores de ídolos y, por contemplación, fueron transformados.

 La bendición de la protección de Dios siempre está basada en la obediencia a sus leyes. Los simples hábitos de los hebreos fueron diseñados para mantenerlos físicamente bien y felices. Pero, cuando se asociaron con los paganos, agregaron a sus formas modestas un poco de picante aquí y allá, un poco de bebidas alcohólicas y algunos placeres egoístas. Pronto no eran tan fuertes o saludables como lo habían sido. Luego vino el debilitamiento mental.

Finalmente, el alto destino de Israel fue completamente arruinado por el triste hecho de que ahora eran gobernados por cada pagano que habían venido a expulsar. La gran nación que Dios había planeado que fuera un buen ejemplo cayó al bajo nivel de la idolatría. Los ídolos que se suponía que iban a destrozar eran ahora su objeto de culto. No es de extrañar que los paganos los conquistaran

Sin embargo, Dios no abandonó completamente a su pueblo. Siempre hubo Un pequeño grupo dentro de Israel que permaneció fiel a él. -

“De vez en cuando el Señor suscitaba hombres fieles y valientes para que destruyeran la idolatría y libraran a los israelitas de sus enemigos. Pero, cuando el libertador moría, y el pueblo quedaba libre de su autoridad, volvía gradualmente a sus ídolos” (Patriarcas y profetas, p. 587).

El libro de Jueces registra este momento trágico. Dios permitió que los israelitas cosecharan el resultado de sus propios malos caminos y fueran conquistados por sus enemigos; y cuando se arrepintieran, les enviaría un libertador. Vez tras vez, el mismo triste ciclo se repitió.

¡Qué terrible historia, cuando podrían haber seguido a su Dios hasta la grandeza!

 

 


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