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RESUCITADA POR UN PESCADOR

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Ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces […] la presentó viva. Hechos 9:40,41.

El experseguidor ahora se vio a sí mismo perseguido. El antiguo fariseo estaba dispuesto a dar su vida por Jesús. Pero un ángel se le apareció en visión con la advertencia: “Date prisa, y sal prontamente de Jerusalén” (Hechos 22:18). Cuando los creyentes oyeron esto, ayudaron a Saulo a escaparse en secreto, enviándolo a Cesarea.

Mientras tanto, Pedro también estaba haciendo algunos viajes. Se fue un día de camino hacia el noroeste de Jerusalén, a la ciudad de Lida. Aquí, encontró a un hombre pobre y paralizado, que había estado postrado en la cama por ocho largos años.

“Eneas”, dijo Pedro, “Jesucristo te restaurará. Levántate y haz tu cama”.

De pronto, Eneas no tenía que depender de nadie más para que cuidara de él. Muchos se acercaron para ver cómo había ocurrido tal milagro, lo que le dio a Pedro una tremenda oportunidad para predicar. Un gran número de personas en Lida, que vieron y oyeron lo que ocurrió, se volvieron al Señor.

Mientras Pedro estaba ocupado contando las buenas nuevas sobre Jesús, le llegaron malas noticias sobre la muerte de uno de los creyentes en la ciudad portuaria de Jope, Dorcas, cuyo nombre significa “Gacela”, acababa de fallecer. Ella había hecho mucho por ayudar a los pobres y sufrientes, pero ahora, sus talentosas manos habían quedado inmóviles.

Pedro se apresuró a llegar al lugar. Cuando llegó, las mujeres ya habían lavado el cuerpo, según la típica costumbre judía, y lo prepararon para el entierro. Estaban todos alrededor, llorando y sosteniendo las túnicas y otras ropas que Dorcas había hecho, Esto tocó profundamente el corazón de Pedro.

“Por favor, dejen el lugar alto”, dijo.

Cuando estuvo en solitario con el cuerpo, se arrodilló y oró en el nombre de Jesús para que Dorcas pudiera ser restablecida a la vida. Luego, se volvió al cuerpo y, diciendo su nombre en arameo, dijo: “Tabita, levántate” (9.40).

Abriendo sus ojos, Dorcas vio a este ex pescador, grandote y fornido, parado al lado de su cama. Pedro la tomó de la mano y la presentó a los demás, "Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor" (vers. 42).


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