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LA VISIÓN CAMBIÓ SU FORMA DE PENSAR

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En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas. Hechos 10:34.

Con el interés público tan elevado después de que Dorcas fuera traída a la vida, Pedro decidió quedarse en Jope por un tiempo. Poco sabía de lo que ocurriría, que cambiaría sus ideas sobre el evangelio.

Un oficial romano adinerado, llamado Cornelio, estaba ubicado a unos 48 km al norte de Cesarea. Aunque había nacido y fue criado como pagano, este hombre había oído acerca del verdadero Dios y lo adoraba con corazón sincero.

Un día, mientras estaba orando en plena tarde, Cornelio fue sorprendido repentinamente por un ángel que vestía ropas brillantes, quien lo llamó por su nombre.

"¿Qué quieres, Señor?", musitó. "Envía hombres a Jope y pregunta por un hombre llamado Simón, apodado Pedro. Él se está quedando con Simón, un curtidor".

El tiempo de Dios siempre es perfecto. Inmediatamente, Cornelio envió a dos siervos y un soldado hacia Jope. Llegaron cerca de la hora del almuerzo, al día siguiente.

Mientras esperaba a que la comida del mediodía fuera preparada, el hambriento Pedro subió las escaleras hasta la terraza para orar. Fue entonces que aquel mismo ángel que había visitado a Cornelio el día anterior dio a Pedro una visión de una sábana, sostenida por sus cuatro esquinas, que descendía del cielo con todo tipo de animales salvajes y aves. Pedro oyó una voz que le decía que matara a esas criaturas que reptan, se trepan y aletean, y que las comiera. El apóstol quedó impactado por la idea, y afirmó que nunca había comido nada común, o inmundo. Luego, la voz respondió: “No llames común o inmundo a nada que Dios haya limpiado”.

Pedro estaba perplejo. ¿Qué podría significar la visión? No tuvo que esperar mucho para obtener una respuesta, porque los hombres de Cornelio ya estaban llamando a la puerta. Entonces, el Espíritu Santo indicó a Pedro que fuera con los tres hombres, porque los había enviado.

Cuando Pedro llegó a Cesarea al día siguiente, la casa de Cornelio ya estaba llena con sus parientes y amigos no cristianos. Todos estaban esperando para escuchar el evangelio. Ahora Pedro se dio cuenta del significado de la visión: nunca más debía llamar a ninguna persona común o inmunda, ¡porque las buenas nuevas de Jesús son para todos, absolutamente!


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