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El campeón de los trebejos

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"Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza" (1 Timoteo 4:12).

Vanos fueron los esfuerzos de mi primo Abel por enseñarme los movimientos de las piezas del ajedrez. Era frustrante perder cada partida con él. Nunca pude resguardarme de los punzantes ataques diagonales de los alfiles y siempre era sorprendido con un jaque mate, a merced de los múltiples movimientos de la reina. A los doce años, fracasaba en el aprendizaje del ajedrez.

Grande fue mi sorpresa cuando cierta vez leí que, el 8 de enero de 1958, un joven de solo catorce años había ganado el Campeonato Nacional de Ajedrez de los Estados Unidos. Su nombre era Bobby Fischer y, desde entonces, se catapultó a la fama como el campeón nacional más joven. Luego, "el Mozart del ajedrez" siguió sorprendiendo a todos. En 1972, en plena Guerra Fría, el joven Fischer se convirtió en héroe nacional estadounidense al quebrar la hegemonía Soviética en ajedrez y arrebatarle el título al campeón mundial Boris Spassky. La partida memorable (que se desarrolló en Reykjavik, capital de Islandia) pasó a la historia como "el match del siglo". Fischer fue campeón mundial hasta 1975.

Más allá de este extraordinario palmarés, Fischer estuvo lejos de ser un ejemplo en otros aspectos de su vida. Por diversas razones, se vio involucrado en situaciones poco gratas debido a sus posturas políticas, y fue encarcelado. Finalmente, obtuvo la ciudadanía islandesa y allí vivió sus últimos años.

Sí, en este mundo, hasta los más inteligentes y famosos caen del pedestal del ejemplo por sus erradas decisiones. No sé tu edad, pero de algo sí estoy seguro: Como Timoteo, estás llamado a ser un ejemplo. Seguramente, pensarás que la lista de comportamientos es inmensa e incumplible. Dependiendo de Dios, puedes ser un referente integral: en conducta, palabra, espíritu, amo, fe y pureza.

Como Diógenes -antiguo filósofo griego que recorría Atenas durante el día con un farol encendido, buscando hombres honestos-, la sociedad está ávida de ejemplos. Los hollywoodenses ídolos de barro distan mucho de serlo; así como músicos famosos, encerrados en el infierno de las drogas y el alcohol. Ni qué hablar de multimillonarios deportistas, frecuentemente envueltos en escándalos faranduleros.

Hoy puede ser un día histórico. Sé puro y cándido. Sé leal y coherente. Fischer era adolescente cuando obtuvo su primer gran logro. Tú también puedes conseguirlo, en esta guerra entre el bien y el mal en la que estás inmerso. El ajedrez, después de todo, es solo una batalla entre dos bandos imaginarios.

"Si los jóvenes buscan a Cristo, él hará que sus esfuerzos sean eficaces" (Elena de White, Mensajes para los jóvenes, p. 17). PA


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