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Un día lleno de ventajas

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"Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra, más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó" (Éxodo 20: 8-11).

“Descansen todos los jueces, la plebe de las ciudades, y los oficios de todas las artes en el venerable día del Sol. Pero trabajen libre y lícitamente en las faenas agrícolas los establecidos en los campos pues acontece, con frecuencia, que en ningún otro día se echa el grano a los surcos y se plantan vides en los hoyos más convenientemente, a fin de que con ocasión del momento no se pierda el beneficio concedido por la celestial providencia".

El decreto fue claro. Tanto como lo era el cuarto mandamiento de Éxodo 20 respecto del Sábado. El decreto fue ordenado por Constantino, entonces emperador romano, el 7 de marzo de 321 d. C.

Hoy, una minúscula parte de la cristiandad guarda el día de reposo bíblico. No Se trata de un capricho o de revalorizar una costumbre judía, no. Solo de respetar el día de descanso señalado por Dios en la creación del mundo (Gén. 2:1-3).

Como adventistas del séptimo día, creemos que toda la Escritura es inspirada por Dios, y que es precisa con relación a esto: el sábado no fue cambiado en la Biblia. Ni en el Antiguo Testamento ni en el Nuevo Testamento, encontramos un texto que lo mencione. Un amigo desafió por Facebook a sus contactos: ofrecía mil dólares a quien pudiera mostrarle con la Biblia que el domingo es el día de reposo. Obviamente, nadie pudo ganarlos.

No es tarea nuestra (gobernante con poder o anónimo campesino) cambiar o forzar el texto inspirado. Aceptemos lo que Dios diga, confiando en que es lo mejor para nosotros. Dios nos regaló el sábado para disfrutarlo. Es un día hecho para nosotros, y no nosotros por causa del sábado (Mar 2:27).

Hoy puede ser un día histórico. Aprende a disfrutar del sábado. Es una bendición, no una obligación. Pasa más tiempo con tu familia, lee la Biblia, visita enfermos, sal al bosque o a la playa para encontrarte con Dios, asiste a la iglesia para abrazar a tus hermanos.

"El sábado es un broche de oro que une a Dios y su pueblo" (Elena de White, Joyas de los testimonios, t. 3, p. 17). PA


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