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Una mujer que marcó la diferencia

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"Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía" (Hechos 9:36).

¡Feliz día! Si eres mujer y lees esto. Feliz día! Si eres varón, estas palabras te interesarán. Aunque el motivo por el que hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer no es para nada grato.

El 5 de marzo de 1908 un grupo de trabajadoras de la fábrica textil Sirtwoot Cotton, en Nueva York, Estados Unidos, Comenzó una huelga en búsqueda de mejores condiciones laborales. Los pedidos fundamentales eran una jornada laboral de diez horas, salario equiparado al de los hombres y mejoras higiénicas. Descontento con la medida de fuerza, el 8 de marzo, el dueño de la fábrica ordenó cerrar las puertas y provocar un incendio, con el objetivo de que depusieran su actitud. Lamentablemente, más de 140 de ellas murieron a causa del humo y el fuego.

Más allá de épocas y culturas, para Dios, la mujer tiene idéntico valor que el varón. Gálatas 3:28 es claro: en Cristo no hay ni varón ni mujer. Él entregó su vida por todos, y todos pueden formar parte de la misión.

Así como aquellas mujeres dieron su vida por una causa que consideraban justa, la Biblia rebalsa de historias de mujeres que se convirtieron en extraordinarias heroínas, como Jocabed, Débora, Ana, Este, María… Hoy quiero -tal vez de manera subjetiva y arbitraria, o porque trabajaba con artículos textiles, como las mujeres de nuestra historia- detenerme en Dorcas. La Biblia le dedica muy pocos versículos, pero las enseñanzas que extraemos son notables.

Dorcas no vivía para sí. Le gustaba compartir brindar apoyo, dar. Y no solamente prestaba sus dones y su tiempo al servicio de la causa; también daba dinero. Dorcas vivía un cristianismo coherente, sin fisuras. Lejos de las luces, los flashes y la popularidad, las nobles intenciones de Dorcas eran, simplemente, contribuir con sus talentos a la predicación del evangelio.

Hoy puede ser un día histórico. Más allá de tu género, piensa qué está al alcance de tu mano hacer y de ese modo, serás parte de la restauración de una vida. No te quedes en la teoría: puedes hacer. Incluso, no necesitas hablar para marcar la diferencia.

"En Jope, ciudad que estaba cercana a Lida, vivía una mujer llamada Dorcas, cuyas buenas obras le habían conquistado extenso afecto. Era una digna discípula de Jesús, y su vida estaba llena de actos de bondad. Ella sabía quiénes necesitaban ropas abrigadas y quiénes simpatía, y servía generosamente a los pobres y afligidos. Sus hábiles dedos estaban más atareados que su lengua" (Elena de White, Los hechos de los apóstoles, p. 108). PA


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