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¿Hoy es hoy?

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"De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23: 43).

De acuerdo con el Evangelio de Nicodemo (denominado apócrifo), se llamaba Dimas. El Evangelio Árabe de la Infancia lo denomina Tito. En la tradición Copta Ortodoxa, es Demas según la Narración de José de Arimatea. La Biblia, sencillamente, lo menciona como uno de los ladrones crucificado junto a Jesús.

En el calendario litúrgico católico, es recordado el 25 de marzo. Aunque la Iglesia Católica no lo canonizó oficialmente, es considerado la única persona directamente reconocida como santo por Jesús, sobre la base de estas palabras de Cristo en la cruz: "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Luc. 23:43).

Ciertamente, este es uno de los textos más disputados del Nuevo Testamento. Hay dos verbos en esta sentencia: "decir" y "estar". El vocablo "hoy” es un adverbio temporal, que modifica a alguno de los dos verbos. Si modifica al primero (decir), el sentido es que "hoy" (ese mismo día), Jesús le dice al "buen ladrón" que estará en el paraíso con él, en el futuro. Si modifica al segundo, Jesús le dice que ese mismo día estará con él en el paraíso.

La mayoría de la cristiandad, desde una teología dicotómica griega, interpreta que fue llevado ese mismo día al paraíso; toma la segunda opción de traducción: "Te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso". Los adventistas, afirmando la enseñanza bíblica de la inconsciencia de los muertos hasta la resurrección, interpretan: "Te digo hoy que estarás conmigo en el paraíso".

Gramaticalmente, es posible traducir de ambas maneras, pues el original griego no contiene comas ni el relativo "que" para subordinar una oración a la otra (los traductores agregan "que" subordinando la segunda cláusula a la primera). Según estudios especializados en el estilo de escritura de Lucas (en su Evangelio y en el libro de Hechos de los apóstoles), de veinte ocasiones en que usa la palabra "hoy” entre dos verbos, como aquí, en más de quince el adverbio temporal "hoy" modifica al primer verbo (esto respaldaría la interpretación adventista).

Algo clave para interpretar este pasaje es que, luego de resucitar, cuando María quiso tocarlo, Jesús le advirtió: "No me toques, porque aún no he Subido a mi Padre" (Juan 20:17). Si Jesús no fue al paraíso el mismo día que murió, sino que permaneció en la tumba todo el sábado y luego de cuarenta días ascendió a su Padre, no pudo haber estado con el ladrón ese mismo día en el paraíso.

Lo importante para ti hoy, además de tener en claro el estado de los muertos, es que mientras vivamos y no se cierre el tiempo de gracia, Dios está dispuesto a perdonarte y darte salvación. MB


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