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¿Por qué es importante lavar la ropa?

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"Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?" (Apocalipsis 7:13).

Nathaniel Briggs bien podría ser el héroe de la mayoría de las amas de casa y de gran parte de los hombres. El 28 de marzo de 1797, patentó por primera vez una máquina lavarropas en Estados Unidos, aunque era bastante rudimentaria. "La Caja Mangler" tenía una estructura pesada que contenía gran cantidad de rocas colocadas sobre varios rodillos largos de madera. La ropa lavada se colocaba sobre una hoja, enrollada sobre uno de los rodillos, mientras dos personas accionaban palancas para mover la pesada caja llena de piedras a través de los rodillos. No tuvo éxito debido a su costo y a la dificultad para operarla, pero fue precursora de las máquinas lavadoras modernas.

En el mismo comienzo, luego de que Adán y Eva pecaran, el Génesis indica que ellos se hicieron ropas de hojas de higuera. Al ser totalmente inconvenientes (quien haya tocado una hoja de higuera sabrá por qué), Dios les hizo ropas de piel de cordero. Esto nos enseña lo inadecuado de las soluciones humanas y la necesidad de que Dios resuelva nuestros problemas.

Desde cada detalle del uniforme de los levitas para ministrar en el Santuario, pasando por la manera de vestir de los nazareos (Juan el Bautista, por ejemplo), Dios estableció su preocupación por la ropa. Pero en el último libro de la Biblia, aparece cierta preocupación por la higiene de la ropa; al menos, figuradamente.

Apocalipsis 7 describe una multitud innumerable de salvos que permanecen ante el Trono de Dios. Dios los describe así: "Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero" (verS.14). Es paradójico que la sangre, que en condiciones normales mancha lo que toca, sea descrita como un poderoso blanqueador. Lo cierto es que la sangre de Jesús puede limpiar nuestros trapos de inmundicia del pecado y dejar nuestra ropa puramente blanca. Es más de lo que puede ofrecer cualquier máquina de lavar moderna, por más tecnología que use, ¿no te parece?

Esta idea se repite casi al final: "Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad" (Apoc. 22:14). Aquellos que laven sus ropas en la sangre del Cordero podrán entrar en la Santa Ciudad y tener acceso al árbol de la vida.

No hay otra manera. No busques otras soluciones. Solo en Cristo podrás lavar tus ropas y purificar tu vida. Deja que Cristo se deshaga de tus manchas del pecado y te dé una vida pura. MB


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