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La lucha por la organización

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“Elige, de entre todo el pueblo, a algunos hombres con capacidad y honestidad temerosos de Dios y que odien el soborno" (Éxodo 18:21, NTV).

El 21 de mayo de 1863, la Iglesia Adventista se organizaba oficialmente. Los fundadores del movimiento sabatario militaban contra toda forma organizativa. Muchos de ellos estaban influenciados por el movimiento Conexión Cristiana, grupo religioso que enfatizaba el regreso a la iglesia del Nuevo Testamento y rechazaba toda estructura confesional. En consecuencia, se oponían rotundamente a organizarse.

Aunque rehusaban la estructuración, la necesidad de esta se evidenció a finales de la década de 1840 y durante la de 1850. Elena de White resume las dificultades que enfrentaban por estar desorganizados: "A medida que nuestros miembros fueron aumentando, resultó evidente que, sin alguna forma de organización, habría gran confusión y la obra no se realizaría con éxito. La organización era indispensable para proporcionar sostén al ministerio, para dirigir la obra en nuevos territorios, para proteger tanto a las iglesias como a los ministros de los miembros indignos, para retener las propiedades de la iglesia, para la publicación de la verdad por medio de la prensa, y para muchos otros objetos" (Testimonios para los ministros, p.26).

Para 1859, James White impulsó la formación de una organización confesional real. En la Review&Herald escribió: "Nos hace falta un sistema. Y no deberíamos temerle a ese sistema al que la Biblia no se opone y es aprobado por el sentido común. La falta de un sistema se siente en todas partes" (21 de julio de 1859). Fue decisivo el Congreso de la Asociación General de 1863, abierto el 20 de mayo, en Battle Creek, Míchigan; asistieron 21 delegados. Uno de los principales asuntos fue establecer una comisión de ocho personas para bosquejar una constitución y los reglamentos que regirían esta nueva organización. Lo más significativo fue proveer de un marco amplio para unir las diferentes congregaciones, conformando asociaciones, en un todo unificado. Esta organización fue diseñada para la misión. Aunque hubo debate, Uriah Smith señaló que "la unidad de pensamiento y armonía de sentimiento” había dominado el congreso. “Todos los corazones brillaban con el amor, por la gloriosa verdad presente".

Increíblemente, esta denominación de más de 150 años y más de 18 millones de miembros en 232 países comenzó como un grupo contrario a toda organización. Hoy, la Iglesia Adventista del Séptimo Día se expandió mundialmente debido a su estructura organizativa. La lucha de los primeros adventistas sabatarios por la organización continúa recordándonos que nuestra tarea es terminar la obra que comenzaron. Nuestra misión es la misma hoy predicar las buenas nuevas del amor de Cristo y de su pronto regreso. MB


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