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El día que cambió la historia

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"Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño" (Nehemías 4:7,8).

Recuerdo ese martes. Me había levantado temprano, y tenía que preparar unas clases para la cátedra de Redacción, en la universidad. Estaba en esa hermosa tarea cuando de repente mi abuela me dice que vaya a ver en la televisión el canal de noticias, ¡increíble! Nunca pensé que vería algo así.

Las Torres Gemelas de Nueva York son reducidas a escombros por causa de dos aviones de línea, previamente secuestrados por terroristas. El Pentágono también resulta dañado por un tercer avión secuestrado. Es el peor ataque sufrido por los Estados Unidos en su historia. Hubo casi tres mil muertos. La respuesta a este hecho atroz fue una guerra en Afganistán (otro hecho atroz).

Al día siguiente, el presidente George W. Bush declaraba la guerra al terrorismo y proclamaba: "Esta es la guerra del bien contra el mal". Desde luego, él estaría del lado del bien. Nadie está a favor del terrorismo salvaje, que actúa bárbaramente en cualquier lugar del mundo y mata, a inocentes y no tanto. Nadie merece que lo asesinen, tenga o no la culpa de algo.

Y tampoco podemos desconocer los supuestos grupos de elite global que gobiernan al mundo; que hay teorías que sostienen que las torres cayeron por implosiones internas, que un ataque así bien puede permitir legitimar otros ataques, y que la guerra es, después de todo, un gran negocio. Toda violencia es condenable. Sea cual fuere el lado del que provenga.

La Biblia está repleta de relatos salvajes, ataques, guerras, asesinatos. Desde Génesis 4, el mundo es un sitio hostil, donde se desprecia la preciosa vida. Pero también está repleta de salvación, y de un amor divino infinito que busca restaura, perdonar y salvar. La única guerra del bien contra el mal es la que Dios fibra contra Satanás, y en la cual estamos todos comprometidos.

Hoy puede ser un día histórico. Prepárate para la batalla. Confía en Dios, y refúgiate en su amor y su perdón.

"A fin de obtener la victoria sobre todo ataque del enemigo, debemos aferrarnos de un poder que está fuera y más allá de nosotros. Debemos mantener una constante y viva conexión con Cristo, quien tiene poder para dar la victoria a toda persona que mantenga una actitud de fe y humildad” (Elena de White, Recibiréis poder, p. 367). PA


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