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Un paseo por el Bósforo

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“Jehová es mi pastor, nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar, junto a aguas de reposo me pastoreará" (Salmos 23:1,2).

El 1 de noviembre de 1922 fue un día histórico. En esa jornada, se disolvió oficialmente el Imperio Otomano, que había surgido en 1299 y que, desde 1453, tenía su sede en Constantinopla, hoy Estambul, Turquía.

Tuve la alegría de visitar esa ciudad. El cielo, rasgado por los miles de minaretes de las más de tres mil mezquitas de la polis, estuvo siempre gris durante nuestra visita hasta el día en que recorrimos el estrecho de Bósforo en barco. Esa jornada se presentó limpia, soleada y tenuemente cálida.

Casi omnipresente en todo el paisaje estambulino, como la intensamente roja bandera del país con la luna y la estrella, el Bósforo es parte medular de la vida de la ciudad. El cóctel de aire fresco y agua turquesa, tal como el nombre de la piedra preciosa del país, proporciona un efecto renovador. Todo esto, además, se ve adornado por las bellas vistas que pueblan sus orillas.

"Frente a la derrota, al desplome, a la opresión, a la amargura y a la pobreza que pudren por dentro la ciudad, el Bósforo está unido en lo más profundo de mi mente a sensaciones de unión a la vida, de entusiasmo por vivir y de felicidad", expresó el escritor turco Orhan Pamuk (premio Nobel de Literatura en 2006). Y amplía: "La vida no puede ser tan mala-pienso a veces- cuando, al menos, uno siempre puede ir a darse un paseo por el Bósforo".

Como cristianos, tenemos nuestro "Bósforo". Hoy puede ser un día histórico si recorres la Biblia, y notas la gran cantidad de aire fresco para recibir y compartir:

"Yo estoy con vosotros, dice Jehová" (Hag. 1:13).

"Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón" (Sal. 31:24).

"No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros" (Juan 14:18).

Por eso, ten siempre una sonrisa en vez de una queja, expresa una palabra de ánimo en vez de una protesta. Esta sociedad ahogada de ansiedad, tristeza, consumismo y depresión reclama que marquemos la diferencia.

Hoy puede ser un día histórico. Lee la Biblia. Reclama las promesas. Da un paseo por la Escritura. La vida no puede ser tan mala.

"El Señor Dios, Creador de todo, dio el evangelio al mundo a un costo infinito. Por este intermedio, el gozo y el manantial refrescante del alivio que imparte consuelo permanente fueron abiertos para todos los que acuden a la Fuente de la vida" (Elena de White, Recibiréis poder, p. 106). PA


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