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"La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Salmos 119:130).

El 12 de noviembre de 1900 llegó a su fin la famosa "Exposición Universal de París", que había comenzado el 15 de abril de ese año. Montada sobre una superficie de 120 hectáreas, participaron 58 países y 76 mil empresas, y fue visitada por más de 50 millones de personas.

La estación de Orsay (ahora museo), el Petit Palais, el Grand Palais y el puente Alejandro Ill fueron construidos para celebrar la exposición universal. Además, los Juegos Olímpicos de París de 1900 fueron organizados durante la exposición.

Desde su creación, las exposiciones internacionales han mejorado mucho. La primera Exposición Universal se celebró en Londres en 1851. Su nombre era "Gran Exposición de los Trabajos de la Industria de Todas las Naciones".

El objetivo central de estas megaferias era mostrar los avances tecnológicos, culturales, arquitectónicos y artísticos de los países, y establecer comunicación y buenas relaciones entre todos ellos.

Si tuvieras que hacer una exposición con todos los logros de tu vida, ¿cuáles serían? ¿Por qué te reconocen en el mundo? ¿Qué tipo de vestimenta expones? ¿Qué tipo de música? ¿Expones palabras de esperanza y alegría, o de queja y desánimo? ¿Qué expones en tu muro de Facebook? ¿Qué escribes en tu cuenta de Twitter? ¿Qué videos miras en YouTube? ¿Qué tipo de fotos subes a Instagram? En definitiva, ¿qué muestras y cómo te muestras a los demás?

En el siglo I, los apóstoles eran conocidos como los que "trastornan el mundo entero” (Hech. 17:6), porque predicaban las enseñanzas de Cristo, que contrastaban notablemente con las religiones populares de esa época. ¿Por qué cosas eres conocido tú? Etimológicamente, la palabra "exposición” significa "exhibir", “colocar afuera" o "sacar afuera". ¿Qué estás sacando hacia afuera?

Por eso, antes que nada, debes limpiar tu vida de pecado y pedir a Dios que te transforme. La pureza interior es clave para comenzar a realizar una buena exposición exterior. Luego, debes renovar tu comunión con Dios, por medio del estudio de la Biblia y de la oración. Debes meditar en Jesús y mantener tus pensamientos fijos en él. Así, como consecuencia natural, tu vida será una exposición maravillosa de lo que Dios puede hacer y una excelente influencia para los demás. Si lo haces, sin duda, hoy será un día histórico.

"La exposición sensata de la enseñanza religiosa, respaldada por un así dice Jehová, tendrá una influencia salvadora” (Elena de White, El evangelismo, p. 546). PA


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