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Cuando el sida invadió el planeta

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"Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma" (3 Juan 2).

Desde que el pecado entró en este mundo, se inundó de enfermedades. Lamentablemente, nadie está a salvo de ellas. Sean grandes o pequeñas, sean mortales o solo molestas, de una manera u otra, nos hemos acostumbrado, tristemente, a convivir con la enfermedad.

Hoy, 1 de diciembre, es un día muy especial. En todo el planeta se conmemora el Día Internacional de la Acción contra el Sida. El objetivo de esta jornada es dar a conocer los avances en contra de la pandemia de sida, y concientizar sobre su peligrosidad y medidas preventivas. Este día se celebró por primera vez en 1988. La fecha elegida se debe, simplemente, a un impacto mediático.

Desde su irrupción, el sida ha matado a 25 millones de personas en todo el planeta; esto lo convierte en una de las epidemias más destructivas registradas en la historia de la humanidad. Otra lamentable realidad es que afecta grandemente a los niños. En 2005, por ejemplo, murieron por el Sida cerca de tres millones de personas; la mitad de ellos eran niños. Qué mundo tan injusto e ingrato, ¿verdad?

Por eso, en este día, debes informarte respecto del sida, y hacer todo lo que esté a tu alcance para prevenir esa enfermedad y ayudar solidaria y cristianamente a quienes la padecen. Pero, también debes hacer algo más. Debes recordar que la Biblia informa que toda enfermedad tiene su origen en el pecado, ya que la consecuencia del pecado es la muerte (Rom. 6:23). Desde el resfriado más común hasta el cáncer más dañino, de una manera o de otra, todo tiene que ver con aquella trágica decisión de Adán y de Eva en el Edén… Y con todas las malas decisiones que, personalmente, hemos tomado en nuestra vida.

Por eso, más allá de los errores pasados, hoy puedes renovar tu vida y entregar la a Dios. Y puedes decidir cuidar de tu salud, y mantenerte puro y alejado de los caminos que te puedan llevar a contraer enfermedades mortales.

Hoy puede ser un día histórico, si sigues el consejo de Proverbios 7:2: "Guarda mis mandamientos, y vivirás".

"Cristo había sido guía y maestro del antiguo Israel, y le enseñó que la salud es la recompensa de la obediencia a las leyes de Dios" (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p.764). PA


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