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Experimenta la paz de Dios

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Su propósito es firme, va atesorando bienestar, pues confía en ti, Isaías 26: 3.

EN UN MUNDO repleto de ataques terroristas, violaciones, asesinatos y toda variedad imaginable de Violencia y crueldad humanas, ¿cómo es posible tener paz? El texto de hoy contiene el secreto de la paz en las tormentas de la vida: confiar en Dios. Supongo que es posible que la mente se mantenga firme por otras razones (quizá por terquedad e inflexibilidad) pero carecerá de paz. La firmeza a que se refiere el texto implica ser inquebrantables o leales. Cuando decides ser leal a Dios porque aprendiste a confiar en él, te da paz perfecta.

Dios no pide que confiemos ciegamente. Nos hace una invitación: «Sientan y vean qué bueno es el Señor» (Salmos 34: 8). Nuestro Padre celestial sabe que necesitamos experimentarlo personalmente para en verdad conocerlo y confiar en él.

Cuando mi hijo Brandon tenía diez años se le atoró el dedo índice en los engranes de su bicicleta, quedó muy lastimado. Siempre fue un chico delicado que ni podía soportar ver la sangre, pero en la sala de emergencias, mientras el doctor le curaba el dedo, noté que Brandon miraba con atención todo el tiempo. Cuando volvimos a casa, le pregunté cómo es que había podido ver; la punta de su dedo fracturado quedó expuesta y hasta a mí me había dado asco. Brandon contestó que había tenido miedo de que el doctor le cortara todo el dedo, o alguna parte, ¡así que estuvo mirando para impedirlo de ser necesario! No pude evitar sonreír ante los miedos infundados de un niño que apenas pudo controlar su agonía en el hospital. Le hubiera ido mejor si hubiera confiado en el médico, muy capaz y que sabía exactamente qué hacer.

¿Cuántas veces dejamos de acudir a Aquel que además de saber exactamente qué hacer, siempre quiere lo mejor para nosotros, el bienestar eterno? De seguro sacude la cabeza cuando no aprovechamos la paz que obtenemos al confiar en él. Pablo nos dice cómo experimentar esa paz: orar en todo momento (Filipenses 4: 6, 7). A medida que aprendemos a poner todo en oración, Dios, más que fiel, nos otorgará la paz que sobrepasa el entendimiento.

Carla Baker


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