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¡Que así sea!

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El respeto al Señor lleva a la vida: hace dormir a gusto y sin pesadillas, Proverbios 19: 23.

PROBABLEMENTE fue el mejor empleo que he tenido; también el peor pagado. Mi uniforme era la versión modesta de un traje sastre, con una gorra negra cuyo letrero decía «Chofer de limosina». Mi labor oficial era llevar a ciudadanos de la tercera edad a que cumplieran sus compromisos e hicieran sus compras. Pero yo tenía otro motivo. ¡Necesitaba un automóvil! Aunque la carrera de mi esposo estaba en su punto máximo, descubrí que me invadían pensamientos que parecían aislarme emocionalmente de mis seres queridos. Esos pensamientos eran repetitivos y claustrofóbicos: «Pobre de mí». Hablar así conmigo misma era espontáneo y cada vez más adictivo. De vez en cuando imaginé que ofrecía una fiesta de lástima, con invitaciones, globos negros, canciones y juegos. Sin embargo, por fuera yo estaba sonriente, sobre todo en el asilo. Pero en poco tiempo mis sonrisas artificiales se hicieron genuinas cuando encontré a otras personas en quienes concentrarme.

Un individuo en ese bullicioso asilo llamó mi atención en particular. Hasta su nombre, King Gentry, lo hacía destacar. Todavía era muy independiente, conducía su propio vehículo, comía con diferentes damas y era el alma de la fiesta en los juegos de bingo. King Gentry también era inteligente, tenía una computadora que usaba con frecuencia para comunicarse con amigos o parientes, o editar algún poema para el libro que escribía.

Hace poco encontré uno de los poemas del señor Gentry entre mis cosas y finalmente me di el tiempo de leerlo. Era justo lo que necesitaba, estando yo próxima a jubilarme: «Si recibimos la eternidad con gracia, que así sea. Envejecer con gracia es difícil de lograr. ¿Será porque pensamos demasiado en “yo”, en vez de pensar en “nosotros"? Si amamos a nuestros hermanos y hermanas, que así sea. Si creemos que la vida es para vivirla entre todos. Si vivimos con gracia como somos, ¡que así sea! Que compartamos el don de la vida con más igualdad. Solamente por la gracia de Dios viviremos cada día. Si vivimos bien según su gracia, ¡que así sea!». Lo escribió el 21 de julio de 1999 en Killeen, Texas.

Recordaré las palabras de King. No solamente camino «yo» en esta ruta de la vida, sino que andamos todos «nosotros». Puedo sobrevivir, hasta prosperar, si busco a los demás en amistad y amor. ¡Que así sea!

Nancy Ann Neuharth Troyer 


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