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Mujer verdadera

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Engañoso es el encanto y fugaz la belleza; la mujer que respeta al Señor es digna de alabanza, Proverbios 31: 30.

¿CÓMO SABES QUE ERES UNA MUJER «VERDADERA»? Según mi experiencia, las mujeres verdaderas no se emocionan cuando reciben flores de plástico en sus cumpleaños. Piensan en su boda, aunque no sepan si se van a casar. Se miran al espejo una última vez antes de salir de su habitación, retrasando su llegada al trabajo a su reunión con amigas.

Algunas personas tienen otra definición de las mujeres verdaderas. Dicen que tienen muchas experiencias, como el embarazo, ser madres, ser mujeres lindas, ser fuertes o ricas. Algunas mujeres tratan de ser verdaderas al trabajar duro, arreglarse para verse bonitas o buscar el amor con ahínco. Pero cuando las cosas no resultan como esperaban, les resulta difícil encontrar una meta verdadera.

¿Cómo definir a una mujer verdadera? No sé. Pero sé que todas las mujeres son valiosas a los ojos de Dios.

Creo que Dios expresa su belleza por medio de las mujeres. Recuerda jue no hizo a la mujer de polvo, tampoco madera o pasto. La hizo de un valioso hueso. Los huesos son importantes. Si alguna vez te has fracturado, lo sabes bien. El hueso con que hizo a la mujer lo quitó de un lugar cercano al corazón del hombre. Si la mujer no fuera importante a los ojos de Dios, ¿por qué la habría hecho tan maravillosamente?

La madre del rey Lemuel le enseñó verdades de las mujeres reales, que puedes leer en el último capítulo de Proverbios (31). El pasaje describe a una mujer que se dedica a muchas cosas; no alcanza una sola descripción. El texto está dedicado a hombres y mujeres. Como escribe Lemuel: «"Muchas mujeres han hecho proezas, ¡pero tú las superas a todas!" Engañoso es el encanto y fugaz la belleza; la mujer que respeta al Señor es digna de alabanza. Recompénsenle el fruto de su trabajo y que sus obras publiquen. Su alabanza» (versículos 29-31).

Toda mujer puede ser verdadera. Si tiene un corazón que ame a Dios, encontrará su senda. Dios no ve a una mujer verdadera desde el exterior, porque conoce el interior de su corazón.

Ho Yi Chan


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