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Como si no fuera huérfana

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Padre de los huérfanos, defensor de las viudas es Dios en su santa morada. Dios acoge en su casa a los desamparados, Salmos 68: 5, 6.

NUNCA HE COMPRENDIDO POR QUE DIOS me permitió quedar huérfana a los once años, exactamente la edad en que una niña necesita más a su madre.

La vida siguió su curso pero para mí, se detuvo. Todo tenía que cambiar o recomenzar. Nos mudamos a otra ciudad, nos cambiamos de escuela, compañeros y maestros. Tenía a un padre con el corazón roto y doble responsabilidad pues, al ser pastor, estaba mucho tiempo fuera. Estuve desubicada, transportándome entre dos casas sin saber cuál era de veras la mía. Recibí miradas de lástima y me sentí muy sola. La vida continuó como si nada hubiera pasado, todo siguiera igual y aun así, la vida era diferente; yo estaba más pobre, más vacía. Faltaba uno de los pilares del hogar.

Pero Dios en su infinito amor y su misericordia, me preparó otra madre. Él que mira desde lo alto del cielo, que nos conoce antes de nacer y que nunca deja de cuidarnos, ya había preparado un plan alternativo. Lejos de donde vivíamos había una mujer fiel, temerosa de Dios y de gran corazón. Aunque nunca tuvo familia o hijos, aceptó con amor a dos seres lastimados. Había aprendido algo del todo inusual: a dividir entre tres, no dos, desde el primer día. Había aprendido a dar en vez de recibir, atender a una niña que no era suya, orar y llorar por ella. Ya no estaba vacío el sitio de la madre. El hogar tuvo sus dos pilares importantes otra vez.

Luego la familia aumentó con otro miembro y entonces, en vez de uno, recibí dos regalos: una madre y una hermana. ¡Dios es maravilloso! Sabe añadir cuando el diablo causa desolación. El ejemplo de esta madre me enseñó el amor de Dios por la humanidad. ¡Que él la recompense copiosamente y a todas las otras personas que son como ella!

Si hoy te sientes sola, si el maligno ha desolado tu hogar o tu familia, si una tormenta arrasa con tu alma, mira hacia arriba. Hay un Padre de los huérfanos y defensor de las viudas.

Gertrude Dumitrescu


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