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La cadena de oración familiar

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Nada debe angustiarlos; al contrario, en cualquier situación, presenten a Dios sus deseos, acompañando sus oraciones y súplicas con un corazón agradecido, Filipenses 4:6.

HEMOS ORADO por nuestro parientes cada viernes desde hace años. Cada quien a su manera. Algunos oramos y ayunamos, otros ayunan medio día y otros nada más oran. En octubre de 2006 decidimos hacer una cadena de oración el último viernes de cada mes. Como la sugerencia fue mía, tuve que organizar dicho evento familiar. La familia incluía gente de Maryland, Pensilvania y Santo Tomás, Islas Vírgenes.

Incluía a mis hermanos, mi madre, mis tías y mis primos. Comenzábamos a las 6 de la mañana del viernes y terminábamos a las 7 de la noche, aproximadamente trece horas después. El grupo era relativamente pequeño y cada quien se encargaba de una hora específica. Cada miembro de la familia podía ser tan creativo como quisiera. Podían orar con la siguiente persona, leer algún texto o lo que quisieran. Orábamos por cada miembro de nuestra familia, por quienes tuvieran relación con algún pariente, por quienes necesitaran bendiciones económicas, los que estudiaban, los que ya no seguían en la iglesia e incluíamos cualquier petición. Me sentí muy bien al terminar la primera sesión.

Mi hermano preguntó si sería lo mismo cada semana. Le dije que no, pues era muy complicado organizar a todos en sus horarios designados y eso me causaba mucho estrés. Sin embargo, en noviembre nos reunimos en la casa de un pariente para la cena de Acción de Gracias y mi hermana menor sugirió que los más jóvenes formaran parte de la cadena de oración. Tuve mis dudas pero expliqué el programa. Para mi asombro, todos se apuntaron y me dieron sus direcciones de correo electrónico y números de celular. Una de mis sobrinas, que es buena con la computadora, se ofreció a ayudarme. Aunque soy de las que planean con mucha anticipación, ella es mi opuesto, así que tenía que esperarla pues ella era la que usaba mejor la computadora. Al principio me preocuparon los preparativos de último minuto pero los planes siempre salieron bien. La cadena de oración duró casi un día entero la primera vez. Aumentó mucho durante los meses siguientes. Las bendiciones que hemos visto son muy numerosas para mencionarlas. Hemos tenido varios retos pero sabemos que Dios ciertamente bendice a nuestra familia.

Irisdeane Henley Charles


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