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Mi Dios es fiel

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A quien le agrada, Dios le concede sabiduría, ciencia y alegría; pero al pecador le impone la tarea de recoger y acumular para dejárselo al que agrada a Dios. ¡También esto es ilusión y vano afán!, Eclesiastés 2: 26.

UNO DE LOS PELIGROS más sutiles en la vida es la complacencia, que nos hace insensibles a la importancia de depender de Dios.

Tenía empleo en la compañía farmacéutica más grande del mundo y disfrutaba mi trabajo. Era recepcionista en un encantador ambiente, ¡me pagaban por hablar! Luego hubo una fusión (palabra muy temida en el mundo corporativo) y en consecuencia, una restructuración. Primero nada más cambiaron los nombres. Pero pronto hubo cambios en la administración y con cada cambio, se reducía parte del personal original. Me tranquilizaba con la idea de que las recepcionistas siempre serían necesarias y sentí que mi trabajo estaba asegurado. Luego escuchamos el rumor de que la gerencia había decidido eliminara todas las recepcionistas y usar un centro de llamadas unificado. ¡Me quedé fría!

Aunque oraba seguido por mi situación, cierto viernes sentí la impresión de que debía orar otra vez. Dejé lo que estaba haciendo y me arrodillé junto a mi cama. Agradecía Dios por sus bendiciones y le pregunté qué debía hacer ante mi situación laboral. Oré para que me mostrara qué hacer mediante su Palabra. Abrí mi Biblia con el alma en vilo y pasé las páginas con rapidez. Eclesiastés llamó mi atención: «Llegué a odiar también todos mis fatigosos trabajos que he realizado bajo el sol, y cuyo fruto habré de dejar a mi sucesor, ¿Y quién sabe si será sabio o necio? Pero él se apropiará de todo el trabajo que yo hice con fatiga y sabiduría. ¡También esto es ilusión!» (2: 18, 19).

Con esas palabras me di cuenta de que Dios me invitaba a depender completamente de él. Mi corazón se quedó en paz cuando le agradecí por haberme calmado y por su guía constante. A pesar de que estuve desempleada durante casi un año, Dios ha sido fiel y sé que está al mando.

Dios quiere más que un espíritu complaciente de nuestra parte. Si tu mundo gira sin control, considera que es una invitación personal del Señor que te ama, para que confíes en él completamente.

June Jepthas


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