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Dios satisface nuestras necesidades

Matutina para Android

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Esas son las cosas que preocupan a los paganos; pero el Padre celestial ya sabe que las necesitan, Mateo 6: 32.

MI ESPOSO Y YO ESTUDIÁBAMOS el doctorado en Filipinas y ya llevábamos cuatro años en el país. Nuestros tres hijos también iban a su escuela. Casi terminábamos nuestros cursos y estábamos listos para escribir nuestras tesis, que nos llevarían por lo menos un año. Como deseábamos que nuestros hijos continuaran sus estudios sin perder un año, los enviamos de regreso a la India.

Fue la primera vez que los hijos estuvieron lejos de nosotros y queríamos volver con ellos en cuanto pudiéramos, así que mi esposo y yo trabajamos duro, día tras día. Solamente descansábamos en sábado. Una noche de sábado, después de un programa evangelizador, llegamos a la casa y descubrimos que nos habíamos quedado sin gas. No teníamos algo preparado para desayunar al día siguiente y la tienda que vendía combustible no abriría hasta las 10.

Solíamos salir a trotar a las 5:30 cada mañana, así que a la mañana siguiente mi esposo sugirió que no saliéramos porque cuando volviéramos, no podríamos comer hasta que abriera la tienda. Estuve de acuerdo pero pronto sentí ansias de trotar, así que salimos. La escuela tiene un camino circular de 1.5 kilómetros alrededor del campus y acostumbrábamos darle tres vueltas. Ese día, cuando terminábamos de dar la primera, notamos algo redondo al costado del camino. Como todavía estaba muy oscuro para identificarlo, nos acercamos y vimos que era un coco enorme. Le pedía mi esposo que lo llevara a la casa. Dijo que sí, mientras siguiera allí cuando termináramos. Para cuando dábamos la tercera vuelta ya era de día y vimos el coco, junto a otro. Los recogimos. Después de nuestros devocionales matutinos, mi esposo rebanó los cocos. Cada uno contenía más de medio litro de dulce agua y un plato completo de pulpa.

Somos de Kerala, tierra de cocos, así que conocemos muchas variedades. Con emoción, susurré:

-¡Dios nos envió maná del cielo para que desayunáramos!

Agradecimos al Señor por haber satisfecho nuestra necesidad aunque no lo habíamos pedido.

Amiga, las manos de nuestro Padre celestial no son cortas. Satisfará todas nuestras necesidades a tiempo si caminamos cerca de él cada día.

Ramani Kurian


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