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¡El novio ya viene!

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Estén, pues, muy atentos porque no saben ni el día ni la hora, Mateo 25: 13.

HABÍA LLEGADO EL GRAN DÍA y se percibía el entusiasmo. La pareja estaba a punto de proclamar su amor y el tiempo pasaba con rapidez. Iban a pasar el resto de sus vidas juntos y no podían esperar. Nada impediría que dijeran «Sí, acepto». Todo iba según lo planeado. La iglesia estaba decorada, el banquete dispuesto con cuidado, los vestidos comprados y a la medida. Diez jovencitas, incapaces de contener la emoción, salieron a recibir al novio con brillantes lámparas. De las diez damas de honor, cinco recordaron llevar aceite de reserva; las otras no pensaron que fuera a hacer falta.

Para su sorpresa, el novio no había llegado. Recibieron la noticia de que se retrasaría. Las mujeres, exhaustas, se durmieron profundamente y las lámparas ardieron durante su sueño. A la medianoche, las despertó una voz que anunciaba que ya llegaba el novio. Las damas se apresuraron a alistarse. Para ese momento, las lámparas se habían apagado y necesitaban combustible. Las damas que llevaban aceite no podían permitirse compartirlo, urgieron a las demás que fueran a comprar lo que necesitaban. Mientras ellas compraban su aceite, llegó el novio. Junto con las damas de honor que se habían preparado, fue a celebrar la boda. Cuando las otras volvieron de hacer su compra, encontraron la puerta cerrada. Llamaron a gritos para que el novio las dejara entrar. Él respondió que no las conocía (Mateo 25: 12). En poco tiempo, cinco jóvenes se perdieron la anticipada celebración. La falta de aceite indicaba que no se habían preparado. Años de soñar, desear, planear, sin éxito.

La historia sigue igual. El novio ya viene. Ha esperado con paciencia. Lista o no, viene por su mujer. Ha tenido que posponer su gloriosa aparición desde hace tanto tiempo, para que su futura esposa tenga tiempo de poner todo en orden. Si ella realmente lo ama, no perderá tiempo o buscará otros prospectos. Se acaba el tiempo. ¿Estará lista para recibir a su Amado? ¿Tendrá aceite de sobra? Oro para que prestemos atención, vigilemos y oremos, porque no sabemos cuándo regresará nuestro Novio.

Diantha Hall Smith


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