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El Señor es maravilloso

Matutina para Android

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Jefté repitió todas sus condiciones ante el Señor, en Mispá, Jueces 11: 11.

¡PARA MÍ, DIOS EL SEÑOR es maravilloso! Soy supervisora de enfermeras en un hospital del gobierno en Villupuram, Chennai, India. Un día tuve la experiencia más amarga de mis 33 años de servicio. Salí a dar mi acostumbrada ronda matutina. Cuando salí del área de pediatría, un joven se me acercó y pidió que le diera la llave del cuarto de motores. No sabía dónde estaba y le dije que no tenía llaves. De inmediato él y sus dos acompañantes comenzaron a insultarme. Traté de alejarme para evitar la situación pero me siguieron. Ya no quise soportar el abuso y les dije que se detuvieran. Me daban miedo pero logré conservar la calma. De repente y para mi sorpresa, el hombre medio una bofetada. Como es un delito penado maltratar a un servidor público en funciones, el asunto adquirió mayor gravedad. Puse una queja; el sindicato de trabajadores del Estado y el de enfermeras, me apoyaron.

Mi familia y yo dejamos el asunto por completo en manos del Señor y permanecimos tranquilos durante la conmoción. Grité a Dios como el rey Ezequías hace miles de años: «¡Oh, Señor! ¿Por qué me ha pasado esto? ¿Esto me gano tras treinta y tres años de servicio sincero?». Luego me autoevalué para averiguar qué me hacía falta. Me rendí por completo a Dios en oración y decidí dedicar tanto tiempo como pudiera a su obra. Él me enjugó las lágrimas y respondió mis oraciones. La paz llenó mi corazón.

Después supe que el hombre que me había abofeteado tenía un contrato de construcción para trabajar en terrenos del hospital. Me había pedido las llaves para usar el agua del hospital para su obra, lo cual era ilegal. De inmediato cancelaron su contrato. Antes, muchas fuerzas externas habían ejercido presión e influencia para controlar el hospital; los empleados tenían miedo de oponerse. El Señor usó mi percance para liberar al hospital. Ya nadie entraba al hospital para causar problemas. Además, el personal se enteró de que yo soy una verdadera cristiana.

Nuestra familia agradeció a Dios por su maravillosa guía y por liberarnos en ese momento de aflicción. Agradezco al Señor por las grandes cosas que ha hecho por nosotros. ¿También le das gracias hoy?

Victoria Selvaraj


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