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Cavar un agujero

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El Padre corta todos mis sarmientos improductivos y poda los sarmientos que dan fruto para que produzcan todavía más. […] Ningún sarmiento puede producir fruto por sí mismo sin estar unido a la vid, Juan 15: 2-4.

AL PENSAR EN MI VIDA, me viene a la mente una imagen mía cavando un agujero. Una vez listo, junté todas mis preocupaciones, imperfecciones, ofensas, todos mis malos hábitos y el resto de mis males, luego los arrojé al agujero y los cubrí con tierra. Un gesto simbólico que seguramente resultaría efectivo. Un cambio de rumbo, como dirían algunos. Para rematar la tumba planté una rosa coral, con la promesa de una hermosa flor dorada. Como la rosa, mi vida también germinaría bellas flores.

Lo extraño es que seguí con los mismos problemas. Pensé que los había enterrado. Al atender mi rosa, me di cuenta de que también tenía problemas. Brotaban muchas plantas a su alrededor. Las podé. Me aseguré de regarla y fertilizarla. Comenzaron a formarse los capullos. Luego noté que los capullos tenían escarabajos y las flores no eran tan perfectas como había esperado. Pero aun así me alegraron y disfruté su fragante perfume. Poco después, aparecieron manchas negras en las hojas y apliqué una solución antihongos.

Luego siguió un período de hibernación. Saqué mis tijeras de jardinería y podé las ramas. Ahora se veía muy triste y nada indicaba que tuviera vida. Pero como era de esperarse, llegada la primavera salían brotes de la planta y comenzaba un ciclo de vida nuevo.

Ciertos aspectos de mi vida son como esa rosa. Llegan los problemas y tratan de asfixiarme pero Alguien me atiende, dispone de mis preocupaciones y generosamente me provee todo lo esencial que necesito. Otros problemas que encuentro son como los escarabajos que perturban mi vida y socavan mi dirección. Han aparecido manchas negras, producto de malas decisiones o acciones; ha sido necesaria una poda. Mi vida sí da flores, pero a veces son algo imperfectas y el perfume de mi vida penetra las vidas de otras personas, positiva o negativamente. Pero me alegro en el bien que mi Creador pone en mi vida.

En lo tocante al agujero, ya he comprendido que la única manera de solucionar los problemas de la vida es colocarlos al pie de la cruz de Cristo. Él los enterrará en mi lugar.

Dawn Hargrave


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