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Perdido en el bosque

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El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los defiende, Salmos 34: 7.

EL TÍO VERNON fue al bosque cercano a su pequeña cabaña de troncos. Como creció en ese bosque de Remer, Minnesota, conocía tan bien sus 40 acres que nunca llevaba brújula. Sabía dónde crecían todas las bayas y orquídeas. Vernon era un pastor jubilado y consideraba que el bosque era su santuario.

Aquel día notó que la corteza de un abedul comenzaba a desprenderse. La jaló para retirarla y dio vuelta tras vuelta alrededor del árbol. Así perdió su sentido de dirección. Cuando reanudó su caminata, Vernon se encontró en terreno desconocido. Tan inverosímil como le parecía, ¡se había perdido! Sabía que necesitaba quedarse en un solo lugar y como siempre, llevaba un cuchillo y cerillos. Cuando comenzó a oscurecer y hacer mucho frío, hizo una hoguera para calentarse y alejara los animales. Vernon había dormido bajo las estrellas muchas veces, pero esa noche era diferente.

Una vecina suya, Noreen, sabía que había ido al bosque, así que fue a su cabaña al atardecer para saber si había regresado con bien. No vio luceso señales de Vernon. Alarmada, llamó a la policía. Pronto la policía estatal formó un grupo de búsqueda, pero cuando se hizo demasiado tarde, suspendieron la búsqueda hasta el día siguiente. Asumieron que Vernon había muerto en el bosque, Noreen estaba muy preocupada y oró por su seguridad.

El tío Vernon se quedó junto al fuego toda la noche y oró. En la madrugada comenzó a caminar hacia donde salía el sol. Después de un rato, vio un camino de tierra conocido y lo siguió. Eventualmente llegó a una carretera que conocía gracias a una gran casa blanca que sabía era de la familia Nimlo. Dese ahí pudo volver a su casa. Se sorprendió mucho al encontrar un grupo de búsqueda en espera, helicópteros que daban recorridos y reporteros del periódico local.

Los policías se sorprendieron cuando vieron a Vernon, todo lleno de barro, llegar a su casa. Habían dudado que sobreviviera a la noche y querían saber cómo se las había arreglado para encontrar la carretera. Aunque lo buscaron, no pudieron encontrar el camino que Vernon siguió. Los policías dijeron que donde él indicó, jamás se había trazado un camino. El grupo de búsqueda no sabía (Vernon sí) que los ángeles de Dios lo sacaron del bosque. Tampoco estaba enterado de las oraciones de Vernon y Noreen.

Darlene Ytredal Burgeson


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