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Fe como grano de mostaza

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Les aseguro que si tuvieran fe, aunque solo fuera como un grano de mostaza, le dirían a este monte: «¡Quítate de ahí y ponte allí!», y el monte cambiaría de lugar. Nada les resultaría imposible, Mateo 7: 20.

DESPUÉS DE PROLONGAR EL PROCESO y una larga lucha interna, tuve que llamar a mi casero e informarle que me mudaría a fin de mes.

-¡Ten fe, mujer! -me dijo mi hermana con cierta ironía.

Al parecer, yo no actuaba con lógica o sensatez. Sin embargo, el alquiler era demasiado alto y mi departamento estaba muy mal ubicado. Vivir ahí me causaba mucho estrés. Comencé a empacar mi ropa y utensilios de cocina para guardarlos en la cochera. Mi hermana se rehusó a empacar sus cosas.

-¿Adónde vas? -me preguntó.

Me habían dicho que era bastante complicado encontrar un lugar barato en Cambridge. Reí al recordarlo. Una amiga me había dado una solicitud para vivir en su edificio. La entregué, cuando tardaron mucho en darme respuesta, hice averiguaciones y me dijeron que no había lugares disponibles.

Recibí una llamada semanas después para presentarme a una entrevista y alquilar un departamento. Estaba ansiosa, emocionada, temerosa y oré durante todo el camino de ida. Recibí la llave de mi nuevo departamento (el que me habían dicho que no podría encontrar en la zona). ¿Verdad que mi Dios es bueno? Cuando le dije a mi hermana, por fin comenzó a empacar. «Antes de que me llamen responderé, estarán aún hablando y los escucharé» (Isaías 65: 24).

Me mudé a un lugar mucho más accesible y costeable. Había tenido un poquito de fe. Recuerdo un corito en inglés que mi mamá cantaba los sábados por la mañana cuando nos peinaba para ir a la iglesia: «Un grano de mostaza, dijo Jesús, es el más pequeño de todos. Pero una gran planta crecerá si un grano de mostaza siembras. Planta un grano de mostaza de fe en el jardín de tu corazón, planta un grano de mostaza de fe y crecerá, crecerá, crecerá y crecerá. Entonces sabrás que Cristo el grano de mostaza cosechó».

Cuando piensas en tu vida diaria, recuerda las ocasiones en que has ejercitado la fe del grano que hayas plantado. ¿Lo ves? ¿Ha crecido? ¡Con Jesús definitivamente crecerá! Confía y cree en él.

Susan Riley


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