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Visitas inesperadas

Matutina para Android

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Espero encontrarme pronto entre ustedes y hablarles personalmente para que su alegría sea completa, 2 Juan 1:12.

ERAN NUESTRAS ÚLTIMAS VACACIONES en familia con nuestros adolescentes. Habíamos concluido que con la mayoría de edad a las puertas, sería muy poco probable que saliéramos de vacaciones los cuatro juntos durante un buen tiempo. Nos dirigimos por el norte de Ontario, pasamos por Manitoba y llegamos a Alberta, donde planeábamos pasar varios días con unos amigos. Después de Alberta, cruzamos a los Estados Unidos y allí me falló la geografía. Abandoné todo derecho a votar y entregué por completo el timón a mi esposo Leon. Para mi sorpresa, terminamos en Wisconsin. Íbamos a visitar a la «abuela» Byrka. La conocíamos de cuando mi esposo estaba en la universidad. Nuestra amistad con ella creció igual que nuestra familia.

Leon sabía que mi afinidad por la formalidad no habría permitido que hiciéramos esa sorpresiva visita, así que no la mencionó hasta que casi habíamos llegado a su casa de retiro. Cuando vi que Abuela había perdido casi todo su espíritu luchador y sentido de independencia, sentí vergüenza de haber protestado, aunque hubiera sido poco. Se alegró muchísimo de vernos y estaba muy asombrada de ver cómo habían crecido los chicos. He agradecido mucho a Leon por esa visita, especialmente porque Abuela murió no mucho después, a los noventa y siete años.

Tuvimos una experiencia similar en el verano de 2003 cuando, al volver de Quebec, nuestro automóvil se desvió repentinamente para visitar a otra amiga anciana y debilitada. Vie solía ser una mujer robusta. Ella y su esposo Charlie tenían un terreno en el campo hermosamente cuidado, con arbustos florales, un jardín de verduras y pastos bien podados. Ahora que Charlie había fallecido y Vie estaba sola y enferma, su hogar y su propiedad ya no eran lo de antes. Rompió mi corazón verla en esa situación. Seguimos visitándola por medio del teléfono.

El 31 de octubre, después de varias semanas de no haberse podido comunicar con alguien, una persona por fin contestó una llamada de Leon a casa de Vie. Le dijeron que había muerto el 15 de octubre. Es increíble que mi esposo hablara con ella por teléfono en la mañana de ese mismo día, antes de viajar fuera del país.

«Ayúdame, querido Señor, a visitar hoy a un alma sola y dolida.»

Avis MaeRodney


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