Regresar

Escuchar la voz de Dios

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Tus oídos oirán una palabra sonando así a tus espaldas: Este es el camino que seguirás cuando camines a derecha o a izquierda, Isaías 30: 21.

YA NOS ÍBAMOS DEL CAMPO MISIONERO después de una serie de providencias que habían desembocado en nuestra mudanza a Loveland, Colorado. Una mañana, cuando todavía vivíamos en Penang, Malasia, repasé los acontecimientos mediante los cuales el Señor había provisto trabajo, casa y automóvil en Loveland, todo en la misma semana. En Penang, también había orquestado la expiración del contrato de alquiler de la casa, así como de las visas y permisos de trabajo, para que coincidieran con nuestra partida. Al reflexionar, oré: «¡Vaya, Señor! Eres mucho mejor que yo para controlar los detales de mi vida. Por favor encárgate de mi día». Luego fui al mercado matutino a comprar comida.

Cuando salía del mercado, noté a una perrita mamá muy flaca que olía mi bolsa, obviamente hambrienta. Tuve la impresión de que debía comprarle comida. Su situación me puso triste, pero yo tenía muchos pendientes. Pensé en pagar a un jardinero para que la alimentara pero no me pareció tan buena idea. Me apena decir que me fui.

Aunque había comprado una batería nueva para mi auto la semana anterior, el vehículo no arrancó por más intentos que hice. No se me ocurrió qué hacer, así que me senté a reflexionar «Ahora tengo mucho tiempo para comprar comida para la perrita. Mejor no dejo pasar esta señal», musité. Cuando volví con comida para la perrita, encontré a dos cachorritos con ella que también comieron con ansias.

Tuve el pensamiento de tratar de encender el auto de nuevo. Sorprendentemente, el motor cobró vida al instante. ¡Todo habría sido mucho más sencillo para Dios y para mí, si yo hubiera obedecido la primera impresión!

Agradezco que Dios nos ama y nos tiene paciencia. Poco a poco aprendo que le interesan todos los detalles de nuestras vidas. Trata de enseñarnos a escuchar su voz y seguir sus indicaciones. Cuando le damos permiso, es verdad que reacomoda nuestras prioridades, pero aunque tal vez tengamos algún inconveniente momentáneo, también recibiremos bendiciones inesperadas, pues el Dios del cielo hace sentir su presencia; a veces, asombrosamente.

Teresa (Proctor) Hebard


Envía tus saludos a:
No Disponible