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Cuidado con el hueco

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Confío en ver la bondad del Señor en la tierra de los vivos. Espera en el Señor, sé fuerte, ten firmeza; pon tu esperanza en el Señor, Salmos 27: 13, 14.

EN EL METRO (tren subterráneo) de Inglaterra, es imposible ignorar un anuncio específico. En cada parada, una voz suena por las bocinas para recordarte que tengas «cuidado con el hueco». Esta reiterada instrucción divierte a los turistas. Por alguna razón, hay un amplio espacio entre las plataformas y los vagones. En algunas estaciones, el hueco es aún más grande. Pero sin importar su tamaño, todos los pasajeros reciben la advertencia: «Cuidado con el hueco».

Cuando Abram recibió la promesa de que Dios le daría un hijo, de seguro saltó de alegría. «Te convertiré en una gran nación [...]. ¡En ti serán benditas todas las familias de la tierra!» (Génesis 12: 2, 3). Cuando Abram llegó a Canaán, Dios reiteró su promesa. Abram estaba tan agradecido que construyó un altar. Resultaba sencillo alabara Dios en ese momento, declarar su asombroso poder. Imagino que Abram tuvo una sonrisa de satisfacción al pensar en el futuro e imaginar la vida de su hijo.

Ese hubiera sido un buen momento de la historia para que una voz anunciara: «Abraham, cuidado con el hueco». No tenía idea de cuántos años pasarían hasta que se cumpliera esa promesa, pero ese hueco o periodo de tiempo tendría un propósito: fortalecer la fe de Abraham. «Cuidado con el hueco, Abraham, afrontarás muchas pruebas antes de que se cumplan esos sueños.» «Cuidado con el hueco, Sara, los celos te consumirán.» «Cuidado con el hueco, Abraham y Sara, si tratan de cumplir la promesa solos.»

A lo mejor estás en el hueco. Quizá esperas tener empleo, un hijo, una pareja, un diagnóstico médico, salud emocional; que un ser querido encuentre a Dios o quizá que mejoren tus finanzas. Recuerda que la espera tiene un propósito. Aprovecha este periodo para mejorar tu relación con Dios. Que él quite de tu vida el exceso de equipaje y dolores que ni siquiera sabes que tienes. No pierdas los ánimos. Tu Padre celestial te cuidará. Abraham tuvo que esperar a tener a su hijo, pero fue amigo de Dios porque permitió que él hiciera su obra. La lección que aprendió tras el hueco, lo colocó en Hebreos 11, el salón de la fama de la fe. Tu Padre celestial resolverá todo, pero ten cuidado con el hueco.

Laura Henry-Stump


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