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¡Nada es demasiado difícil para el Señor!

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Confía plenamente en el Señor y no te fíes de tu inteligencia. Cuenta con él en todos tus caminos y él dirigirá tus senderos, Proverbios 3: 5, 6.

EL DÍA SIGUIENTE AL FUNERAL de mi primo Claude, mis hermanas y yo íbamos a volver a Jamaica. Nuestro transporte llegó al mediodía, nos quedó muy poco tiempo para hacer unas importantes compras antes de ir al aeropuerto de Miami.

Terminamos nuestros pendientes y nos pusimos en marcha al aeropuerto, pero todo parecía indicar que no alcanzaríamos el vuelo. Los semáforos se ponían en rojo en cada esquina (y había legiones de semáforos), el tráfico se puso muy pesado debido a un accidente de cinco vehículos. Lo que debió ser un recorrido de media hora duró más de una hora. Hasta me pregunté para qué seguíamos, pues ya era muy tarde. Sentí que el estrés me abrumaba. Mis hermanas estaban muy calladas; percibí que oraban en silencio. Mi primo, que conducía, también guardaba silencio. Sentí la tensión en el auto. Entonces puse mi ansiedad en palabras.

-¡No puedo creer que me pase esto! Me voy a perder el avión y tengo que trabajar mañana temprano. Creo que deberíamos regresar. Ya casi son las 5 y no hemos llegado. Ay, Dios -oré en voz alta-, no puedo más. Estoy muy estresada. Ni siquiera puedo pedirte ayuda porque no tiene caso, estamos muy retrasadas. No vamos a llegar al punto de revisión. Ay, Dios, me parece ilógico pedir que intervengas pero si es tu voluntad, entonces retrasa el avión. Señor, te entrego esta situación completamente, por favor encárgate, yo ya no puedo.

Llegamos al aeropuerto a las 5:30. Dije a mis hermanas que dejáramos nuestras maletas en el auto y simplemente fuéramos al mostrador para pedir un cambio de vuelo para el día siguiente, aunque no teníamos dinero para pagar la penalización. En el sitio, para nuestro asombro, nos dijeron que el vuelo estaba retrasado. Tuvimos un viaje tranquilo y sin percances. Alabé a Dios durante todo el trayecto.

Dios tiene todo el mando. Con ternura guía y protege hasta a sus hijas que cometen errores. Todas nuestras preocupaciones también son suyas y nada es demasiado difícil para él. Ninguna situación está fuera de su alcance o su mando. Actúa a favor nuestro a pesar de nuestros defectos.

Jacqueline Hope HoShing Clarke


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