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Nuestro maravilloso Consejero

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Nos ha nacido un niño, un hijo se nos ha dado: trae el señorío encima de sus hombros, y tiene como nombre: Consejero Admirable, Héroe Divino, Padre Eterno, Príncipe Pacífico, Isaías 9: 6.

DECIMOS QUE JESUCRISTO ES NUESTRO CONSEJERO. En muchas ocasiones ofreció asesoría individual con el objetivo de ayudar a la persona involucrada. Su consejería podría describirse como el proceso de revelar esperanzas personales, deseos, preocupaciones, temores y fracasos en un intento de cambiar el comportamiento, alterar factores externos y establecer metas futuras. Este tipo de comunicación íntima solamente es posible en relaciones fundadas sobre la aceptación, el entendimiento y el cuidado positivo. Jesús nos acepta siempre y entiende perfectamente las necesidades del corazón humano. Vino a salvar a los pecadores de todas las razas y está en la mejor situación para ayudar a todos.

Un joven y rico jefe judío, en cierta ocasión, tuvo de Cristo una sesión dinámica de asesoramiento (Lucas 18: 18-27). Jesús estaba preparado para escuchar, preguntar, retroalimentar, revisar percepciones, resumir y ayudar al cliente en el proceso de cambiar su comportamiento y establecer metas futuras. El joven fue por su propia voluntad a hablar con Jesús y le planteó una pregunta: «¿Qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?». Al comenzar su discurso, se refirió a Jesús como «bueno». Cristo entonces concentró la discusión en los verdaderos asuntos de trasfondo. Le dijo que solamente Dios es bueno. Revisó la percepción del jefe de los Diez Mandamientos. El joven autoconfesó y dijo que los había guardado desde su niñez. Mientras Jesús lo escuchaba y evaluaba sus percepciones, reconoció que la interpretación del asunto principal del joven jefe no era del todo atinada, así que le señaló su única carencia. Jesús le dijo que vendiera todas sus posesiones, distribuyera las ganancias entre los pobres y luego lo siguiera.

El joven jefe decidió. No estaba preparado para hacer el sacrificio requerido. Así terminó esa sesión de asesoría. Jesús luego señaló qué difícil resulta para los que tienen riquezas, ganar la vida eterna, pero no dijo que fuera imposible.

Hoy nuestro maravilloso Consejero y Salvador nos dice que podemos salvarnos, pero la decisión es nuestra. Que nada se interponga en nuestro camino, pues aunque perdamos en esta vida, ganaremos más. La decisión de seguirlo es nuestra. ¡Elíjelo a él hoy!

Shirnet Wellington


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