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La bienvenida especial de Dios

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El Señor te protege de todo peligro; él protege tu vida. El Señor te protege en todos tus caminos, ahora y siempre, Salmos 121: 7,8.

A MI ESPOSO y a mí nos invitaron a la boda de nuestra nieta en Johannesburgo, Sudáfrica. Hicimos planes y los arreglos necesarios. Reservamos nuestros vuelos y el hospedaje. Estaba emocionada; vería a mis parientes y amigos. También me entusiasmaba verde nuevo a mis viejos vecinos. Nos habíamos llevado bien cuando vivíamos en casas contiguas hacía 30 años y no los veíamos desde entonces.

El sistema de alarma de nuestra casa se descompuso el día previo a nuestro viaje. Sabía que el mecánico jamás llegaría a tiempo para arreglar la alarma. No llegó. Tuvimos que entregar el problema a nuestro Padre celestial. Nos fuimos el viernes por la mañana, todavía estaba muy oscuro. Mi esposo «cerró» la cochera, luego cerré la puerta principal con llave. Hicimos lo que pudimos para asegurar nuestro hogar.

La boda fue hermosa y fueron momentos maravillosos los que pasamos al visitar parientes, amigos y lugares. Ya estaba oscuro cuando volvimos a nuestra casa el lunes siguiente. Cuando abrí la puerta, lo primero que noté es que la puerta de la cochera estaba parcialmente abierta, aún con candado. ¿Qué había pasado? Revisamos pero todo parecía estar en orden. Pensamos que había soplado un viento tan fuerte como para abrir la puerta de la cochera.

Agradecimos profundamente a Dios y sus santos ángeles, pues resguardaron nuestra casa durante nuestros cuatro días de ausencia. También porque nos protegieron de todo peligro durante nuestro viaje.

A la mañana siguiente, cuando miré por la ventana de mi habitación, encontré la vista más hermosa. Llamé a mi esposo para que también la viera. Nuestras trece lilas de marzo florecían prematuramente. ¡Qué maravillosa vista nos saludó! Dios nos había preparado esa bienvenida. Nadie nos recibió cuando llegamos a nuestro país, pero Dios estuvo ahí, conservó la seguridad y nos dio la bienvenida. ¡Qué maravilloso y asombroso es el Dios al que servimos! Nos ama, es fiel y verdadero.

Priscilla Adonis


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