Regresar

El tránsito y el Padre de los semáforos

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Jesús se dirigió otra vez a la gente, diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, tendrá la luz que le da vida, y nunca andará en la oscuridad», Juan 8: 12.

¿POR QUÉ A ALGUNAS NOS RESULTA muy fácil seguir las señales de tránsito, pero nos cuesta tanto trabajo seguir las direcciones de Dios?

Eso me pregunté un día cuando iba en mi automóvil. Durante mi trayecto del trabajo a mi casa, me di cuenta de algo bastante obvio: la gente detenía sus vehículos cuando los semáforos estaban en rojo, frenaban cuando estaban en ámbar y aceleraban en cuanto se ponían verdes. Esa observación tan común me hizo recordar un versículo de la Biblia: «Todo beneficio y todo don perfecto bajan de lo alto, del creador de la luz, en quien no hay cambios ni periodos de sombra» (Santiago 1: 17).

De repente me di cuenta de que Dios no cambia o tiene favoritismos. Quiere guiara salvo a cada persona durante su vida. Pero no puede lograrlo con tanta perfección como quisiera, si nos ponemos a discutir con él, lo ignoramos o flaqueamos debido a nuestra condición humana y pecaminosa, y nuestra tendencia a querer hacer nuestra voluntad.

Lentamente comencé a prestar más atención a cómo se comportaban los demás conductores en la calle. Observé cómo esperaban la flecha color verde para dar vuelta. Me puse tensa cuando un carro pasó junto al mío a toda velocidad para pasar una luz ámbar que se puso bien roja justo cuando llegó a la intersección. Casi pude sentir la gran ansiedad de los demás conductores durante los segundos previos a que la luz del semáforo cambiara de rojo a verde. Sonreí al observar cómo esas personas sacaban los pies de los frenos y comenzaban a tratar de adelantarse, momentos antes de la luz verde. Entonces, como una exhalación, arrancaban.

Todos estamos a salvo si seguimos el reglamento de tránsito. «Si tan solo siguiéramos al Padre de los semáforos con el mismo respeto y obediencia con que seguimos a los semáforos, la vida sería mucho más fácil», pensé.

¿Quieres seguir las reglas como yo y orar conmigo?

«Querido Dios, gracias por ser la luz del mundo. Ayúdanos a seguir tu dirección y aceptar tu voluntad para nuestras vidas. En el nombre de Jesús, amén.»

Alexis A. Goring


Envía tus saludos a:
No Disponible